Las principales compañías de renting que operan en el continente europeo afrontan vencimientos de deuda por un valor de 30.000 millones de euros al cierre de septiembre pasado, según recoge un análisis comparativo de la agencia de calificación crediticia Fitch.
Fitch ha calculado que esa cantidad representa el 32% de toda la financiación viva de estas compañías al cierre del año pasado, aunque califica sus necesidades de refinanciación de “elevadas pero manejables” y precisa que el “fuerte apetito de los inversores por esta clase de activos”, junto con el acceso de respaldo a deuda con garantías y a fondos de las matrices, “apuntala las condiciones de financiación”.
Hay que recordar que el sector del renting de vehículos contiene en su esencia una potentísima necesidad de financiación y liquidez para manejar compras y ‘stock’ de vehículos, lo que se traduce, en la práctica, en que muy pocas empresas del mundo pueden gestionar una firma de renting si no cuentan con el respaldo de un banco.
Es el caso de Ayvens, Arval y Drivalia en lo tocante al informe de Fitch, ya que Leasus pertenece al fabricante de vehículos Stellantis.

Ojo con los valores residuales
No obstante, el monitor de riesgo de refinanciación de Fitch sobre “entidades financieras no bancarias” de la región europea para este año otorga un nivel “medio” a las necesidades de estas firmas, e identifica en él la incertidumbre sobre los valores residuales —el precio que conserva un vehículo al término del contrato— como “un riesgo clave” y, eso sí, el hecho de que la mayoría pertenezca a un banco como “un atenuante clave”.
En este sentido, e apoyo de las matrices bancarias determina cinco de las seis calificaciones de riesgo de impago a largo plazo analizadas, mientras que “el elevado apalancamiento y los resultados limitan” el perfil individual de los emisores, según ha detallado Fitch.
Con todo, Fitch sostiene que estas empresas de renting “pueden absorber unas menores ganancias netas en la venta de vehículos de ocasión y unos márgenes de alquiler más estrechos” y subraya que la sólida calidad de sus activos, el buen acceso a la financiación y, en la mayoría de los casos, unas matrices bancarias con calificación elevada “respaldan su perfil crediticio”.
Fitch ha constatado que los valores residuales “siguen a la baja en Europa occidental” y no da por hecho que el precio de los usados haya tocado ya techo habida cuenta de que estos “se mantienen por encima de sus medias a largo plazo”.

La agencia también considera que la rentabilidad de las renting calificadas “se mantendrá por debajo de su máximo de 2022”, al menos a corto plazo.
Fitch observa igualmente otro riesgo para los residuales de la mano del paquete de automoción que la Unión Europea presentó en diciembre de 2025, la ‘Clean Corporate Vehicle Act’, cuyos objetivos de cero emisiones para las flotas corporativas, que se negocian en este momento bajo un clima durísimo entre los diferentes partidos políticos del continente, podrían elevar la oferta de coches eléctricos de segunda mano si el plan llega a aplicarse.
En todo caso, Fitch, no espera que “esto genere todavía diferencias en las calificaciones” y, en otro orden de cosas, atisba hacia una prolongación de la consolidación del sector de renting “porque las firmas de renting pequeñas y medianas buscarán ganar escala en sus mercados nacionales”.





