Las propuestas de la Unión Europea relativas al “Made in Europe”, enfocadas a proteger a la industria del continente, son un tema candente estos días.
La Comisión Europea tiene previsto introducir requisitos de sostenibilidad, resiliencia y contenido mínimo procedente de la UE en sectores estratégicos, especialmente en la industria automotriz. Esto incluiría exigir en los vehículos unos niveles mínimos de componentes fabricados en Europa.
Desde ACEA explican al respecto que la introducción de Requisitos de Contenido Local (LCR, por sus siglas en inglés) debe «gestionarse con cuidado» para evitar «efectos negativos» en la competitividad, la eficiencia de la cadena de suministro y la dinámica del mercado.

ZAFER CIMEN
Con el telón de fondo de la reglamentación europea, la filial continental del fabricante de automóviles Ford, que produce automóviles en Reino Unido y Turquia, por ejemplo, ha difundido un comunicado firmado por su presidente, Jim Baumbick, denominado Made in EU: Midamos lo que realmente importa, no donde se aprieta el último tornillo y que defiende una «interpretación amplia» de la futura normativa que no perjudique a sus vehículos comerciales fabricados en localizaciones como, precisamente, Turquía.
El presidente de Ford Europe considera que «si queremos una industria automovilística europea fuerte, no basta con retener y potenciar la capacidad de fabricar piezas y componentes en Europa» y opina que la legislación «debe reconocer también» el ensamblaje final de vehículos en países vecinos como Turquía y el Reino Unido, donde los fabricantes europeos «llevan décadas produciendo turismos y furgonetas.»
Considera asimismo que el riesgo radica en que los responsables políticos definan el alcance geográfico d»e forma demasiado restrictiva, desestabilizando, en lugar de fortalecer, un ecosistema que abarca a la UE27 y a sus socios más cercanos».
Toyota también apoya la reivindicación de Ford
Ford no está sola en esta reclamación, ya que el pasado mes de junio Toyota Europe pidió a la Unión Europea que reconozca sus vehículos fabricados en Reino Unido, Japón y Turquía en igualdad de condiciones que los producidos en el bloque comunitario.
Jim Baumbick defiende al respecto que el sello “Made in Europe” debe medirse «en función del lugar donde se genera el valor, y no de dónde se aprieta el último tornillo», lo que implicaría otorgar un trato equivalente al de la UE27 al ensamblaje final realizado en socios cercanos y «de confianza» como Turquía y el Reino Unido, estableciendo al mismo tiempo salvaguardas firmes contra la elusión de normas.

El ejecutivo estadounidense ha puesto al respecto como ejemplo la Ford Transit Custom eléctrica, cuyo diseño e ingeniería se ha llevado a cabo en Reino Unido y Alemania.
Las unidades de tracción eléctrica de este modelo se fabrican en Halewood (Reino Unido) y las baterías de alto voltaje proceden de la UE27, de modo que más del 50% del valor total de los componentes se origina estrictamente dentro de la UE27.
Baumbick ha defendido además la “asequibilidad” como un valor fundamental y ha recordado que los vehículos comerciales «son un motor vital de la economía europea, con profesionales y propietarios de negocios que dependen a diario de estas furgonetas».
«Obligar a las compañías a reconstruir cadenas de suministro regionales eficientes y consolidadas solo para cumplir con criterios geográficos arbitrarios disparará los costes de inmediato” ha destacado.





