Durante los últimos años, la progresiva caída en las cifras de producción de automóviles ha estado muy presente en la política italiana. El año pasado fue especialmente negativo para la industria automovilística el país.
En 2025 Stellantis fabricó algo menos de 380.000 vehículos en Italia, incluyendo 213.706 automóviles, lo que marcó el año de menor producción en el país natal de marcas como Alfa Romeo, Ferrari o Fiat, desde 1954.
A lo largo de 2026 las cifras han mejorado y Stellantis va camino de fabricar unos 450.000 vehículos en Italia este año, después de que la producción aumentara un 28% hasta alcanzar las 340.745 unidades en los primeros nueve meses, según el sindicato FIM-CISL.
La producción de vehículos de pasajeros aumentó un 36,7% hasta las 206.945 unidades en los primeros nueve meses, impulsada en gran medida por el reciente SUV Jeep Compass en Melfi (emplea la plataforma STLA, compartida con el Citroën C5 Aircross o el Peugeot 3008) y el nuevo Fiat Panda, que por sí solo representa la mitad de toda la producción de automóviles de Italia.
Por otra parte, la producción de vehículos comerciales creció un 17,3% hasta alcanzar las 133.800 unidades, todas procedentes de la planta de Atessa, que ahora fabrica el 39,3% de los vehículos del país.
Menos positiva está siendo la evolución del Fiat 500 Hybrid, un coche simbólico para la industria nacional. Fiat presentó el 500 de tercera generación en 2020 y sorprendieron a todos con la idea de que este modelo (500e) sería solo eléctrico. Pensaron en un coche urbano y más premium que el anterior. Pero con el tiempo la realidad se impuso, y en septiembre de 2024 tuvieron que pasar la producción del 500e durante algún tiempo por la baja demanda.
Entonces comenzaron a desarrollar el 500 Hybrid con motor 1.0 tricilíndrico que se lanzó el pasado mes de marzo. Sus ventas apuntan a unas 60.000 unidades anuales, frente a las 100.000 previstas. A una demanda inferior a la esperada se han sumado repetidas paradas técnicas en la fábrica de Mirafiori causadas por la escasez de componentes para los motores. Y la llegada de nuevos modelos chinos, baratos y electrificados, no ha ayudado a mejorar la situación.
Mientras, la producción en la factoría de Cassino sigue contrayéndose, con una producción un 37,1% inferior a la de un ya flojo 2025. Allí se fabrican los Alfa Romeo Giulia, Stelvio (ambos al final de su vida comercial) y el Maserati Grecale. El ministro de Industria, Adolfo Urso, ha exigido un plan de desarrollo para la planta con compromisos en materia de modelos y empleo, y la FIM-CISL se reunirá con Stellantis el 15 de octubre, antes de unas negociaciones regionales en Turín cinco días después.





