Europa es un gigante del automóvil pero la electrificación la ha hecho muy dependiente del exterior. Este es uno de los asuntos clave que aborda un estudio elaborado por la consultora Ernst & Young y que ha elaborado ex profeso para la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA).
El estudio apunta que el suministro de ciertos materiales y componentes está concentrado en un número limitado de países, y que casi todos son asiáticos. Además, entre los 10 materiales y componentes evaluados, el estudio identifica los semiconductores, los arneses de cables, los imanes de neodimio-hierro-boro, el silicio y el wolframio como «particularmente vulnerables».
Zdenek Dusek, socio de de EY, ha llamado la atención sobre el hecho concreto de que el principal desafío de Europa no es solo el acceso a las materias primas. “Más crítica es la escasez de capacidad de procesamiento, de proveedores cualificados y experiencia especializada porque estas capacidades no se pueden construir en uno o dos años”, ha asegurado en el informe.
El estudio también analiza los riesgos específicos del segmento de vehículos eléctricos, que crece rápidamente y, en cuanto a la disponibilidad de materiales esenciales para su producción, el desafío clave sería la competencia de otras industrias, particularmente la inteligencia artificial, los centros de datos y el sector energético, destaca el estudio de EY.
En este momento, destaca el estudio, la electrificación está incrementando la presión generada por la competencia entre la industria automotriz y otros sectores por los mismos recursos críticos en aproximadamente un 15%.

10 materiales clave, 10
El estudio ha evaluado al respecto 10 materiales y componentes clave frente a seis factores que pueden restringir su disponibilidad a lo largo de las cadenas de suministro de automóción y concluye que el riesgo más alto se deriva de la concentración de la cadena de suministro, que ha obtenido una puntuación de 4,6 en una escala de cinco puntos.
Le siguen la disponibilidad de tecnología y mano de obra (4,3), la disponibilidad de sustitutos (4,3), el tiempo necesario para expandir la capacidad (4,2) y la competencia de otras industrias (4,1).
El estudio detalla también varios escenarios que representan las principales áreas de exposición geográfica para la industria automotriz europea y señala las interrupciones en el suministro de electrónica desde Taiwán, el nacionalismo de recursos en Asia, las tensiones a lo largo de los corredores comerciales en América y la inestabilidad en los corredores minerales africanos.
Eso sí, el denominador común es la logística, ya que las interrupciones en las rutas de transporte «pueden afectar simultáneamente a múltiples materiales y componentes. Para los fabricantes que operan bajo principios de producción just-in-time, incluso una breve interrupción puede paralizar las líneas de producción, como lo demostró la escasez de semiconductores de 2021 y 2022″.
Como broche final, el informe determina que el horizonte de autoabastecimiento para el continente europeo en materia de automoción «no es un objetivo realista» y apuesta porque Europa «debería centrarse en diversificar los proveedores y las rutas logísticas, dirigir la inversión hacia las capacidades de procesamiento más críticas, acelerar los procedimientos de concesión de permisos y cualificación para nuevos proyectos y crear condiciones a largo plazo que brinden confianza en la demanda futura a los inversores privados».





