Hasta ahora la movilidad corporativa ha sido un asunto relativo a una parte pequeña de la plantilla, solo para aquellos perfiles directivos, comerciales o técnicos con vehículo de empresa, que podrían suponer aproximadamente el 20% de los empleados.
Con la nueva regulación la movilidad deja de ser un tema exclusivo de los gestores de flotas o departamentos de compras, para implicar a áreas como Recursos Humanos, RSC o Sostenibilidad, según ha apuntado la empresa de gestión de flotas y renting Arval.
La idea es que el nuevo plan sirva no solo para cumplir con las exigencias legales y reducir emisiones, sino que también permita mejorar la seguridad vial, optimizar los desplazamientos e incluso que convierta en una palanca estratégica para atraer y fidelizar talento.
Sin embargo, los datos que arroja el barómetro del Arval Mobility Observatory 2026 reflejan que la mitad de las compañías españolas aún no ha implementado su plan de movilidad, lo que «acelera la necesidad de adaptar las políticas de transporte corporativo».

Cifras aún demasiado bajas
A pesar de que el marco normativo aprieta los plazos, el estudio de Arval indica que un 38% «tiene previsto desarrollar su plan en los próximos meses, elevando al 88% la cifra de empresas que contará con una estrategia de movilidad» bajo el marco de la nueva ley.
La comparativa respecto del año anterior demuestra además un nivel de confianza creciente.
Arval quiere dar respuesta a «este importante cambio» de paradigma con una propuesta personalizada para las empresas. Estos cambios pueden incluir, por ejemplo, el carsharing corporativo, que supone compartir vehículos entre empleados y optimizar costes de flota.
La compañía ha señalado que este servicio se puede gestionar a través de una aplicación en la que el usuario «puede reservar, abrir y cerrar el vehículo en tiempo real» y está contemplado tanto para uso profesional como privado.
En ese momento, Arval dispone de más de 4.000 usuarios y una flota de mil vehículos compartidos en este apartado, según ha explicado.
Otra opción de acuerdo con la firma, es el renting de bicicletas convencionales o eléctricas, que a través de Arval —su alquiler— se integra en una única aplicación alternativas para desplazamientos profesionales (VTC, taxi, bicicleta, carsharing, transporte público y aparcamiento…).
De este modo y con este tipo de aplicaciones y modalidades, las empresas «pueden asignar presupuestos de movilidad simples de configurar y controlar (gastos y huella de CO₂), dando libertad al empleado para elegir el modo de viaje».





