El fabricante de automóviles Audi ha anunciado su intención de implantarse industrialmente en Estados Unidos, lo que le permitirá esquivar la incertidumbre arancelaria que están sufriendo las marcas extranjeras bajo la Administración Trump.
La empresa de los cuatro aros ha anunciado al respecto que tiene previsto invertir en el estado de Georgia alrededor de 4.000 millones de dólares y crear aproximadamente 4.500 empleos.
Se estima que la construcción de la planta, diseñada para una capacidad de producción anual de hasta 200.000 vehículos, comience en 2027, y que la fabricación de vehículos arranque a principios de la década de 2030.
El presidente del consejo de administración de Audi AG, Gernot Döllner, ha declarado en el acto de presentación del proyecto que su compañía tiene «grandes ambiciones en América», uno de los mercados premium más importantes del mundo y, donde, a su juicio, la marca «aún no ha alcanzado todo su potencial».
“Estamos decididos a cambiar eso, con productos premium, una marca más fuerte y una base de producción local competitiva. Se trata de construir un negocio de Audi más sólido en América, no solo de construir una fábrica”, ha asegurado ele directivo.
Se da la circunstancia que sus competidores BMW y Mercedes-Benz ya llevan muchos años fabricando en aquel país, BMW en Spartanburg (Carolina del Sur) y Mercedes en Tuscaloosa (Alabama).
Ambos producen allí modelos de tipo SUV, como los Mercedes GLE y GLS o los BMW X5, X6 y X7, muy demandados en el mercado norteamericano.
La intención de Audi también es fabricar en Georgia automóviles de este tipo, modelos de precio elevado y muy rentables para la compañía.





