El área comercial no es un problema para Toyota Europe, que en el primer trimestre del año fue la segunda marca más vendida de Europa (en España son líderes desde hace años). Pero la nueva legislación que se debate en la UE sí puede afectar seriamente a sus operaciones.
Toyota Motor Europe está presionando a la Unión Europea para que considere los automóviles procedentes de Japón, Turquía y Reino Unido como ‘hechos en Europa’ en la pendiente Ley de Aceleración Industrial (IAA en inglés). La marca japonesa ha advertido que su exclusión «penalizaría a los fabricantes de automóviles que producen allí», incluida la propia Toyota.
Toyota fabrica el Corolla en su planta de Burnaston (Reino Unido) y cuenta con una importante fábrica de motores en Deeside, Gales. Además, uno de sus modelos más populares, el crossover compacto C-HR, se fabrica en Bursa, en Turquía.
No obstante, todos los eléctricos de batería que venden en Europa se importan desde Japón, con la excepción del Urban Cruiser, procedente de India.
En 2025, el fabricante de automóviles importó automóviles de Japón por valor de 6.900 millones de euros de todos los modelos, ha asegurado el presidente y CEO de Toyota Motor Europe, Yoshihiro Nakata.
Además, la marca anunció en 2025 que construiría un vehículo eléctrico en la República Checa, pero hasta el momento no se ha revelado ningún modelo ni calendario.

«Permítanme ser claro: no somos invitados»
El directivo japonés ha recordado, según detalla Automotive News, que Toyota «es un socio de confianza de la UE y de Europa» y que tienen un impacto neto positivo en la economía de la UE.
“Permítanse ser muy claro. Toyota no es un invitado en Europa”, ha afirmado.
Alemania y Francia anunciaron el pasado viernes 15 de octubre que habían alcanzado un acuerdo que abriría la puerta para que Gran Bretaña sea tratada como un «socio de confianza» en la IAA, así como para flexibilizar los objetivos de emisiones de la UE para 2035.
En este sentido, la multinacional japonesa emitió al día siguiente un comunicado dando la bienvenida a cualquier debate sobre la inclusión del Reino Unido, pero reclamando además que ese acuerdo se amplíe a “otros socios de confianza [como Turquía y Japón] cuya estrecha y continuada colaboración pueda respaldar la competitividad europea en la industria automotriz”.
A nadie se le escapa que la nueva normativa europea en trámite se ha desarrollado, fundamentalmente, para limitar las crecientes importaciones chinas.
La cuestión de si Japón, Turquía, Reino Unido y otros socios comerciales de la UE con grandes exportaciones a la eurozona (como Marruecos, Serbia y Corea del Sur) deben ser incluidos, lo que representa un punto de fricción en las negociaciones sobre la Ley de Aceleración Industrial.
Esta ley se publicó en marzo como propuesta y actualmente continuando siendo debatida en Bruselas.





