El modelo de automóviles específico, su configuración de serie más la suma de los opcionales, el kilometraje, el mantenimiento y el estado de conservación condicionan de modo crucial el atractivo de un vehículo en el momento en el que se efectúan los preparativos para que llegue a su siguiente comprador.
Y a todas estas especificaciones, según señala la compañía especializada en gestión de flotas corporativas y remarketing Manheim, se unen dos conceptos más, el registro del historial y «disponer de inspecciones precisas», lo que permite acreditar las condiciones reales del vehículo que se quiere adquirir y, además, reducir de modo definitivo ese elemento tan recurrente para el potencial comprador en este tipo de productos, la incertidumbre.
«Al incorporar un vehículo a una flota, hay que valorar cuánto cuesta comprarlo, mantenerlo y utilizarlo, pero también qué importe se podrá recuperar al venderlo», ha asegurado al respecto Pablo Yllera, director general de Manheim España, quien considera que «conocer su estado y entender la demanda permite decidir con mayor criterio cuándo renovarlo y cómo comercializarlo».

De acuerdo con la empresa, el 50% de los vehículos de ocasión vendidos en España supera los 10 años de antigüedad, un elemento que a juicio de la firma de gestión de flotas y remarketing «refuerza la importancia de conocer el historial de cada unidad y planificar la renovación de las flotas».
En este sentido, Manheim ha querido recordar que la comercialización de un vehículo de ocasión «requiere de una valoración ajustada al mercado, una descripción precisa del vehículo y la elección del canal de venta adecuado».
Asimismo, consideran que estos elementos «ayudan a conectar cada unidad con los compradores profesionales interesados y a evitar que permanezca inmovilizada más tiempo del necesario».
Manheim forma parte del universo del gigante privado con sede en Atlanta (EEUU) Cox Enterprises, cuya división de automoción facturó el año pasado 23.000 millones de dólares.






