Europa estará en disposición de crear 344.000 empleos adicionales de aquí a 2030 si fija objetivos de electrificación para sus grandes flotas de empresa y reservara las ayudas fiscales nacionales a los coches eléctricos fabricados en el continente, según un estudio elaborado por el lobby medioambiental Transport & Environment (T&E) y a partir de una serie de escenarios calculados por el instituto alemán de investigación Fraunhofer ISI.
En el caso de Volkswagen, el primer fabricante europeo de vehículos, podría ganar hasta 56.300 empleos directos adicionales solo con el reglamento de los coches de empresa, al tiempo que prevé recortar 35.000 antes de 2030, ha apuntado T&E.
T&E ha advertido igualmente de que «desaprovechar el potencial» de demanda del reglamento sería un “fallo histórico” en un momento en el que los fabricantes europeos podrían ampliar con facilidad su capacidad para fabricar vehículos eléctricos y proteger puestos de trabajo y ha continuado señalando que «la cuestión ya no es la velocidad de la electromovilidad sino si la UE se toma en serio competir con China».
“Rebajar los requisitos de fabricación en la UE eliminaría el incentivo para localizar la producción”, ha afirmado al respecto Sofie Grande y Rodriguez, responsable de política de flotas limpias de T&E, quien ha subrayado que mantener 2028 como fecha de entrada en vigor es «igual de importante» para asegurar los puestos en riesgo y que los coches de empresa son “la vía más rápida” hacia el empleo europeo.
El Reglamento de Vehículos Corporativos Limpios —la Corporate Car Climate Act—, cuyo contenido se está discutiendo de un modo feroz entre los Partidos Políticos en este momento en Bruselas, obliga a que el 45% de las ventas de automóviles nuevos de las grandes flotas sea eléctrico en 2030 y su artículo cuarto prevé limitar a partir de enero de 2028 las ayudas financieras a los coches de empresa de cero y bajas emisiones fabricados en Europa.
Hay que señalar que T&E ha vinculado los mayores beneficios a la aplicación estricta de ese límite.
Por países, Alemania captaría 134.000 de los empleos adicionales de la UE —el 39% del total— y Polonia otros 38.500, de modo que ambos serían los más beneficiados, ha detallado la organización.
La inversión crecería un 90%
Polonia, por su parte, concentraría el 82% de esos 38.500 empleos en el sector de las baterías, cuya producción de celdas pasaría de 31GWh a 81GWh en 2030, conforme al análisis.
De acuerdo con el modelo elaborado por Fraunhofer ISI, T&E ha cifrado en 196.000 los empleos adicionales del escenario moderado y en 344.000 los del escenario de mayor impacto, aquel en el que los vehículos de combustión saldrían del espectro de las flotas de empresa a un ritmo mucho más rápido y el 69% de las ventas de automóviles nuevos de las grandes flotas sería eléctrico en 2030 cuando el reglamento solo exige el 45%.
Asimismo, las ganancias económicas se elevarían un 71% en el escenario ambicioso respecto de la trayectoria actual, al pasar de 28.000 millones de euros a 48.000 millones, y la inversión adicional escalaría un 90%, de 20.000 millones a 38.000 millones, a tenor de los cálculos de T&E.





