Volkswagen garantiza la esencia del Polo con una versión eléctrica redonda

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Juan Arús
Juan Arús
Periodista económico apasionado en transformar objetivos en resultados, Juan Arús (Madrid, 1975) ha trabajado para diversos medios de comunicación escritos de España, generalmente económicos y habitualmente en las secciones de Empresas y Automoción. Gran aficionado a la moda masculina, cuenta con un vasto repertorio de artículos de referencia publicados sobre vestuario clásico en diferentes medios. Edita y dirige Fleet People desde 2015.

De algún modo, Volkswagen se ha dado cuenta de que su históricamente fiel clientela no es que sea reacia a los cambios; simplemente, les gustan sus productos y aceptan un cierto giro, pero probablemente no un giro completo.

Para muchos clientes profesionales y particulares de la marca de la doble uve, esto es lo que estaba ocurriendo con la gama eléctrica ID. El producto seguía y sigue siendo de lo bueno lo mejor, como diría aquel, pero el aspecto interior había perdido ADN. Es posible que, para otras marcas, esto no sea un problema, y no hay más que darse un voltio por la pléyade automotriz china, marcada a fuego por una similitud desangelada. Da igual lo que compres, fundamentalmente es lo mismo independientemente de la marca que adquieras.

El nuevo Volkswagen ID.Polo.

También es cierto que vivimos años convulsos para el sector. Los últimos, digamos, de cinco a siete años han transformado la industria para siempre y eso ha afectado a todas las compañías, especialmente las más tradicionales, que han atravesado momentos de dudas ante la avalancha asiática que se adivinaba iba a llegar y que hoy inunda las calles españolas, otrora asfaltadas de coches reconocibles y hoy sellada por una impersonalidad flagrante. Cada día se encuentra con un nuevo modelo cuya enseña no sabe ni pronunciar.

Seguramente haya visto Volkswagen ahí su oportunidad. De entrada, el cliente que adquiere un vehículo chino no es el cliente de la firma alemana. Así que ¿qué mejor manera que ser conscientes de que lo moderno no es incompatible con lo tradicional?

Y hete aquí que nos encontramos de bruces con el nuevo ID. Polo, el primer modelo eléctrico de la casa germana que abandona la numeración de la gama sin emisiones de la compañía y que, oigan, retoma toda su esencia para conquistar a su abundante clientela de siempre.

A eso lo ha denominado Volkswagen como el espíritu ‘Pure Positive’, una suerte de lema que define las características esenciales del ID.Polo: atemporalidad y modernidad.

Dando en el clavo del pro

¿Y qué otra cosa, si no, adora el cliente profesional de Volkswagen? Discreción, elegancia sin sobrepasarse, funcionalidad y calidad percibida. Elementos, como pueden comprobar, fundamentales para cualquier flota de empresa y para la inmensa generalidad de autónomos, que buscan dar una buena imagen ante sus clientes, pero sin pasarse.

“Estamos muy orgullosos de este modelo y precisamente su configuración le ha mantenido y le mantendrá como una referencia en términos de valor residual, el Polo sigue siendo uno de los vehículos más valorados en el mercado de ocasión en España”, significaba ayer el director de Volkswagen en España, Enrique Pifarré, en un encuentro con los medios de comunicación para presentar el nuevo ID.Polo eléctrico.

Enrique Pifarré. FOTOGRAFÍA: ©FLEET PEOPLE TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Hemos de hacer una distinción, para que el lector de Fleet People lo tenga claro. El ID.Polo es eléctrico y convivirá, al menos por el momento, con la actual silueta del Polo con propulsiones de combustión que se comercializan en el mercado de flotas y renting.

Pifarré apuntó que los volúmenes del Polo convencional siguen siendo muy buenos en términos comerciales, por lo que, al menos por el momento, no hay razón para ‘desfasar’ su actividad. El ID.Polo eléctrico, por tanto, sumará volumen al actual.

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Este vehículo es, como siempre ocurre con el Polo, pequeño por fuera pero grande por dentro, y más aún en su versión eléctrica, así que presten mucha atención, gestores de flotas.

De entrada, lo que les comentábamos. Ese ‘back to the basics’ de Volkswagen se concentra en —un millón de gracias— la existencia de más botones físicos, un elemento que se había abandonado. Los característicos alzacristales —los cuatro— en el lado del conductor y otros tanto para diversas funciones el volante. A eso se une un interior que, bajo nuestro punto de vista, retoma el orgullo de lo que significa Volkswagen, con calidades y un aspecto visual que es lo que debe ser en la marca.

Si a eso le suman que el ID.Polo se fabrica en España, en la factoría de Seat en Martorell, pues miren, un punto más a favor si usted quiere favorecer que sus empleados circulen con automóviles ‘made in Spain’. Un plus más.

Aunque luego les daremos más indicaciones sobre el interior, guiños como que el dial de la radio que se muestra en el ‘display’ se puede configurar con un aspecto retro o que, si abres Spoty te salga una casete, van directos al corazón del comprador ‘tipo’ de Volkswagen y, bajo nuestro punto de vista, es un acierto absoluto. A la chavalería joven puede que le haga gracia o que le dé igual —se puede cambiar—, pero al comercial de ‘treinta y’ le va a gustar, ya se lo adelantamos.

Ojito con el maletero

Pero basta de cháchara y vayamos a lo que hay que ir. Maletero y autonomía. El ID.Polo cuenta con 441 litros de maletero, una cifra que para este modelo nos parece descomunal y que se obtiene, obviamente, por su esencia eléctrica, lo que posibilita una configuración del vehículo más amplia. El Polo con propulsiones de combustión cuenta con 351 litros, esto es, un 25% menos (nada menos).

Muy, pero que muy interesante nos resulta que el maletero trasero cuenta con una plataforma con tirador que, al levantarse ofrece un espacio oculto, aunque mejor deberíamos decir protegido, en el que caben hasta tres trolleys de cabina.

Para el día a día profesional nos parece LA solución, ya que en esa parte tapada  podemos almacenar —hay espacio de verdad—materiales de trabajo de todo tipo y mantener la parte que queda al aire con nuestros enseres particulares. O, más bien, al revés: de lunes a viernes guardamos en el compartimento escondido los efectos personales y dejamos a la vista los que utilizamos para el trabajo, y los sábados y domingos invertimos el proceso.

Gran idea.

Otro punto interesante antes de que lleguemos a la autonomía es la batalla o distancia entre ejes, que a lo mejor les suena un poco a chino pero que se resume en el espacio real que queda para el habitáculo interior. El ID.Polo cuenta con cinco centímetros más —2,6 metros totales— que las versiones de combustión, lo cual es otro plus.

Autonomía: de sobra

En cuanto a la autonomía, nada puede proporcionarnos más placer, y respecto de los eléctricos de hace años, que mostrarles que este Volkswagen cuenta con hasta 586 kilómetros de autonomía potenciales, y les explicamos.

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Esa cifra es para la versión más alta del ID.Polo y para uso urbano, es decir, aplicando el uso del freno regenerativo y demás, una casuística que, si ya han probado algún eléctrico, verán que no es ningún misterio y que casi se hace solo.

Fundamentalmente, el ID.Polo se sirve con dos tipos de batería: una de 37kWh con dos versiones y otra de 52kWh con una única versión.

La opción de 37kWh con 116CV de potencia alcanza una autonomía máxima combinada de 315 kilómetros —es la versión de acceso— y la de 37kWh con 135CV llega hasta 328 kilómetros en combinada. En estas dos ocpiones, aún no se sabe qué autonomía alcanzan en uso urbano.

En el caso de la versión tope, la de 52kWh con 211CV, su autonomía es de 449 kilómetros en combinado y los mencionados 586 kilómetros en urbano.

Ustedes dirán si no ha cambiado la película por completo.

Es que con la versión ‘top’ uno se puede levantar por la mañana y, sufriendo un poco, no vamos a negarlo —ventanillas abiertas al mínimo, velocidad a poco más de cien—, te puedes plantar en Alicante con una carga. Cierto es que con estrés, pero fíjense de las distancias que estamos hablando ya. Que. Además, con los postes de carga que hay ya dispersos por España, “puedes hacer una parada en cualquier punto en un momento y cargar en 10 minutos al menos 115 kilómetros”, como asegura Enrique Pifarré, el primer ejecutivo comercial de Volkswagen en España.

Como término general, el ID.Polo se puede recargar en corriente continua del 10% al 80% en 24 minutos.

Vamos, que hagan sus cuentas.

Pero retomemos no la punta de la lanza, sino la cola. Venga, 315 kilómetros de autonomía, la versión básica del ID.Polo. Y usted forma parte de un equipo comercial. Digamos que circula por autopista un poco pero hace la mayoría de kilómetros en ciudad. Le sobra autonomía al día, primero, porque en ciudad va a aumentar su autonomía y, segundo, porque si necesita meterle un chute al coche, también se recarga del 10 al 80% en 27 minutos, menos que lo que dura un café con un cliente.

Aunque todavía no se han configurado las cuotas de renting para este modelo, podemos adelantarlas que rondarán los 500 euros, seguramente algo por debajo, tal y como se está ofreciendo ahora mismo en varios países de Europa por las principales empresas de renting y para la versión de 52kWh.

Si es usted autónomo o como empresa o microempresa está pensando en cambiar la flota o parte de ella con el ID.Polo, probablemente le recomendemos el 52kWh con más autonomía y un acabado medio, el Life —Match, Life y Style—, que ahora mismo está a la venta por 24.400 euros teniendo en cuenta que se aplica el Plan Auto+ (4.500 euros), mil euros de la cuantía CAE (Certificado de Ahorro Energético expedido por las CCAA) y el resto (5.100 euros), correspondiente a una promoción inicial de la marca.

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