El fabricante de vehículos Santana Motors ha presentado el Cajal, un todoterreno diésel de tracción total con chasis de largueros, reductora y tres bloqueos de diferencial que la marca orienta tanto al usuario particular como al cliente profesional, convirtiéndolo en el segundo modelo de su relanzamiento iniciado en 2025.
Santana ha equipado el Cajal con un motor 2.0 turbodiésel de 163CV y 390Nm de par asociado a una transmisión automática ZF de ocho velocidades y a una tracción total conectable con reductora que ofrece los modos 2H, 4A, 4H y 4L, según precisa la marca.

Además, el vehículo ha sido provisto con hasta 11 programas de conducción adaptan el comportamiento del vehículo al asfalto, la nieve, la arena, el vadeo, la roca y el barro.
La altura libre al suelo de este 4×4 es de 22 centímetros, con ángulos de entrada y salida de 37 y 31 grados y capacidad de vadeo de 80 centímetros.
Los tres bloqueos de diferencial —el central disponible en los modos 4H y 4L, los del eje delantero y trasero a voluntad del conductor— lo sitúan, según Santana, entre los pocos todoterrenos del mercado con esa dotación, a lo que se suman una barra de remolque homologada para 2.500 kilogramos, un depósito de 85 litros y un sistema de giro sobre el eje que bloquea la rueda trasera interior para cerrar el radio en pasos estrechos.

El habitáculo integra un cockpit digital con cinco pantallas, entre ellas un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas, una consola central de 12,8 pulgadas y una tercera pantalla del mismo tamaño para el acompañante con parámetros de inclinación, profundidad de vadeo y estado de los diferenciales.
Completan la dotación de serie del vehículo y en el ámbito del ocio un equipo de sonido con 10 altavoces, carga inalámbrica de 50 vatios y techo panorámico.
El nuevo Cajal mide 4,79 metros de largo, 2,76 metros de batalla y cuenta con cinco plazas.





