Un informe de política científica elaborado en el marco del proyecto SMILE EU —Single Market Integration through a Microeconomic Lens—, financiado por la Comisión Europea cifra en el 29% la dependencia exterior de la industria automovilística de la UE en la fabricación de vehículos eléctricos, frente al 13% de los vehículos de combustión interna, una brecha que el estudio atribuye en un 80% a «razones de competitividad en precios» y no a una desventaja tecnológica.
La dependencia de importaciones del conjunto de la industria ha crecido del 8% al 11% en el periodo 2010-2022, si bien ese avance oculta, según los autores, una «heterogeneidad significativa» entre segmentos, ya que los vehículos eléctricos arrastran una exposición exterior que duplica la de los modelos de combustión.
El informe atribuye el 80% de esa diferencia a un déficit de competitividad en precios a lo largo de la cadena de valor del vehículo eléctrico, mientras que solo el 20% restante responde a una desventaja tecnológica estructural, conclusión que apunta a que el problema de la industria europea «no es de conocimiento sino de coste».
China copa baterías y neumáticos
En la coyuntura actual, China concentra alrededor del 80% de la producción mundial de celdas de batería de iones de litio y mantiene una posición dominante en los materiales de cátodo y ánodo, así como en la extracción y refinado de los minerales críticos para su fabricación.
Las celdas chinas cuestan un 40% menos que las europeas, diferencial que el propio estudio señala que «se ha ensanchado» en los últimos años.
La misma dinámica se reproduce en los neumáticos, cuya cuota de origen chino en el mercado europeo ha pasado del 29% en 2010 al 58% en 2024, impulsada por un diferencial de precio de entre el 20% y el 50% respecto de los productores europeos, según recoge el documento.
El informe concluye que el diagnóstico apunta a la necesidad de iniciativas de política industrial a escala comunitaria orientadas a reducir la externalización a través de las cadenas de valor globales y a reforzar la competitividad europea en la fabricación de vehículos eléctricos.





