La Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón (JAMA) ha puesto en marcha un programa de estandarización de componentes comunes entre los siete fabricantes del país —Toyota, Nissan, Honda, Mazda, Subaru, Mitsubishi y Suzuki— con el objetivo de liberar recursos dedicados a piezas que no diferencien entre marca y canalizarlos hacia nuevas tecnologías.
Al frente del programa está Koji Sato, presidente de JAMA desde enero y director industrial jefe de Toyota, quien ha asegurado en una entrevista concedida a Automotive News que la competitividad internacional es «la temática más importante» para la industria automovilística japonesa.
«Si las cosas no cambian, no sobreviviremos», advirtió en su reunión anual con proveedores de componentes locales nipones en marzo pasado.

El arnés de cableado —el conjunto de cables que distribuye electricidad y datos por el vehículo— es el candidato estrella para la primera fase de unión entre fabricantes, ya que en la actualidad los proveedores fabrican unas 70.000 variantes de este componente para satisfacer los distintos requisitos de cada marca, un nivel de fragmentación que dificulta la automatización a gran escala.
Sato ha estimado que unificar las «arquitecturas básicas» de la industria auxiliar permitiría a los proveedores automatizar el ensamblaje y multiplicar la productividad por diez «en un plazo de uno a dos años» para el primer lote.
Los analistas apuntan a Toyota como aglutinador
«Los beneficios son bastante limitados, porque lleva tiempo y las reducciones de costes en China son más rápidas», ha asegurado al respecto, con cierto tono crítico, Sanshiro Fukao, responsable del Instituto de Investigación Itochu de Tokio, quien ha calificado la iniciativa como «necesaria» pese a su escepticismo.
Más directo fue Christopher Richter, analista jefe del sector para Asia en CLSA: «Tengo la sensación de que lo que acabe siendo la especificación JAMA será, realmente, la especificación Toyota», en alusión al enorme poder de la compañía automovilística en el país.
Sato ha remarcado que Japón debe aprender de la velocidad de ingeniería y de adopción tecnológica de China, aunque ha rechazado que el ascenso chino haya sido el detonante directo del cambio de estrategia de JAMA, cuya hoja de ruta contempla otras seis áreas prioritarias entre las que figuran el establecimiento de una logística conjunta, la simplificación fiscal, la infraestructura de conducción autónoma, el desarrollo de materiales críticos, el reciclaje circular y la captación de talento.





