Las ventas globales del fabricante de automóviles Mercedes-Benz se han precipitado un 8% en el segundo trimestre del año hasta 417.800 entregas, arrastradas por un desplome del 30% en China, donde la compañía ha descrito la coyuntura actual como «un entorno competitivo que cada vez se intensifica más».
Fuera de China, el cuadro de la estrella ha sido muy distinto, habida cuenta de que las entregas en Norteamérica han avanzado un 13% y las de Europa han crecido un 4%.
Los modelos eléctricos —turismos y furgonetas— han sumado 63.000 entregas en el trimestre, una cifra que supone un incremento del 50% respecto del mismo periodo del ejercicio anterior, impulsados en parte por el tirón de la demanda en el Viejo Continente.
Para el segundo semestre, la marca prevé incorporar al mercado chino varios vehículos específicos, entre ellos el GLC L SUV eléctrico de batalla larga, al tiempo que en Europa prevé que la cartera de pedidos del nuevo Clase S se mantenga sólida.
Hay que señalar que el segundo trimestre prolonga la tendencia bajista del primer trimestre —las entregas globales cayeron un 6% y las de China un 27%—.

El margen operativo se debilita
En cuanto a los resultados económicos de la marca, su beneficio antes de intereses e impuestos (EBIT) ha menguado un 17% hasta 1.900 millones de euros, un retroceso que ha contraído el margen operativo de la empresa hasta el 4,1%, comprándolo con el 7,3% del mismo trimestre del año anterior.
Mercedes-Benz es uno de los ejemplos de marcas premium que están sufirendo en China por la prolongada crisis inmobiliaria del país, que ha erosionado el poder adquisitivo de los consumidores de rentas más altas, lo que se está traduciendo en una enorme guerra de precios que afecta a todos los canales de venta, también los más elevados.
A ese escenario se añade la incertidumbre regulatoria en Estados Unidos, donde una legislación introducida en la Cámara de Representantes podría afectar a la capacidad del fabricante de producir y vender vehículos en ese mercado asiático, de acuerdo con la agencia Bloomberg, que recuerda además que el fabricante estatal chino BAIC posee el 9,98% del capital de la matriz de Mercedes.





