El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD ha intentado en dos ocasiones adquirir una participación en el capital del grupo automovilístico francés Renault en los últimos años y ha sido rechazado en ambas, según ha publicado el diario francés de negocios Les Echos, que ha apuntado que ni BYD ni Renault han querido efectuar comentarios al respecto.
La primera aproximación se produjo hace cerca de dos años, cuando Renault estaba dirigida por Luca de Meo —quien abandonó el cargo en julio de 2025 para asumir la presidencia ejecutiva del conglomerado de lujo Kering—, y BYD buscaba entrar en el accionariado del grupo.
La compañía francesa optó por no comprometerse en nuevos acuerdos en Europa, su mercado principal, dado que ya mantenía un pacto operativo con el grupo chino Geely, según Les Echos.
Una segunda oferta llegó en otoño de 2025 y siguió a una reunión entre Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD y responsable de sus operaciones europeas, y el presidente francés Emmanuel Macron, quien ejerce una influencia directa sobre Renault a través del Estado francés, que posee alrededor del 15% del capital del grupo y el 30% de los derechos de voto en el Consejo.
En esta ocasión, BYD habría ofrecido a Renault acceso a su tecnología de vehículos eléctricos e híbridos enchufables y a su producción de baterías a cambio de capacidad fabril en las plantas europeas del grupo, condición que le habría permitido eludir los aranceles de la UE sobre los eléctricos importados de China, que llegan hasta el 45%.

Renault cuenta ya con un acuerdo con Geely, que contempla producción compartida en Busan (Corea del Sur) y Curitiba (Brasil), además de la empresa conjunta Horse Powertrain para motores de combustión, que surte de propulsores a marcas como Dacia, Volvo y Nissan.
El movimiento de BYD se enmarca en una oleada de acuerdos de producción local que varios fabricantes chinos han firmado o explorado en los últimos meses al calor de la Industrial Accelerator Act, una norma que busca preservar la base industrial y el empleo en la Unión Europea mediante exigencias de contenido local.





