La asociación estatal de concesionarios de automóviles de Washington (Washington State Auto Dealers Association) ha presentado una demanda contra Scout Motors —la marca de todotrrenos eléctricos vintage relanzada por Volkswagen en 2023 en EEUU— para impedir que comercialice sus modelos de forma directa a los consumidores en el Estado y al entender que su vínculo con el Grupo Volkswagen le impide acogerse a las excepciones legales reservadas a los fabricantes independientes que sí pueden vender coches de modo directo en el país.
Los todoterrenos de la línea Scout fueron tremendamente populares en Estados Unidos desde inicios de la década de 1970 y hasta 1980, cuando dejaron de producirse por parte de su matriz, International Harvester.
Registrada el 29 de junio ante el Tribunal de Distrito de Washington, la acción judicial afecta a los 18 concesionarios de Volkswagen, los siete de Audi y los cuatro de Porsche presentes en el Estado, cuyos intereses comerciales, según el escrito, «quedarían perjudicados por la estrategia de venta directa de la marca».
Washington permite la venta directa, esto es, sin intermediación de una concesión, a determinados fabricantes de vehículos eléctricos —entre ellos y de modo principal Tesla, Rivian y Lucid— tras la aprobación de una «excepción específica» en la legislación estatal.

La asociación sostiene que esa excepción fue concebida en su momento «con un alcance limitado» y que no resulta aplicable a Scout a causa de sus lazos societarios con Volkswagen AG, Volkswagen Group of America, Audi of America y Porsche Cars North America, de acuerdo con Reuters.
El litigio se suma a procedimientos similares abiertos en California, Florida y Virginia, donde los concesionarios también cuestionan la supuesta independencia de Scout respecto del Grupo Volkswagen, tesis que la compañía y el propio Volkswagen han rechazado al sostener que Scout actúa como empresa autónoma.
Seattle como prueba de cargo
Los demandantes argumentan que Scout está actuando de facto como concesionario mediante actividades de promoción, comercialización y aceptación de reservas de vehículos, y citan su participación en un encuentro de aficionados al automóvil celebrado en Seattle, donde la marca exhibió prototipos de los modelos Traveler y Terra y donde atendió consultas de potenciales compradores.

La demanda solicita al tribunal que declare la infracción de la legislación estatal, prohíba a Scout ejercer actividades propias de un concesionario y determine que la compañía no reúne los requisitos para obtener la licencia de distribución correspondiente, «toda vez que carece de ella» y, a juicio de los demandantes, «no podría obtenerla debido a su relación con Volkswagen».
Scout Motors ha declinado pronunciarse sobre el procedimiento judicial, aunque ha reiterado que desarrollará una red propia de puntos de venta con un modelo que describe como «más eficiente y transparente».





