Dos grupos de expertos de la Comisión Europea —el Smart Energy Expert Group y el Sustainable Transport Forum— han publicado el informe Data exchange for demand-side flexibility and smart and bidirectional charging, que propone un marco común de intercambio de datos entre vehículos, puntos de recarga, contratos eléctricos, redes de distribución y servicios de gestión de carga para hacer viable la recarga inteligente y bidireccional a escala europea.
El documento no aborda el hardware de recarga, sino que se enfoca en la arquitectura de información que debe conectar a todos los actores del sistema, habida cuenta de que sin un protocolo común y simplificado la recarga inteligente a gran escala «resulta inviable aunque los equipos estén disponibles».
«La recarga inteligente permite programar la carga en el momento de mayor disponibilidad renovable, menor demanda de red o tarifa eléctrica más baja, en lugar de hacerlo de forma automática al enchufar el vehículo», destaca el estudio.
«Más ambiciosa aún», la recarga bidireccional permite que la batería «devuelva parte de la energía almacenada a una vivienda, a una empresa o a la propia red, siempre que el coche y el cargador cuenten con la tecnología adecuada», continúa.
El coche como batería
Para que esa integración funcione, el informe identifica como necesarios los datos procedentes del vehículo, del punto de recarga, del contrato eléctrico del usuario, de la red de distribución y de los servicios que gestionan la carga.
La Comisión Europea considera que simplificar la flexibilidad de la demanda «es clave para integrar más energía renovable en el sistema, reducir la dependencia de los mercados volátiles de gas y petróleo y rebajar los costes» para los consumidores que ya utilizan vehículos eléctricos o bombas de calor.
Eurostat cifra en un 31% la proporción de la energía consumida por el transporte en la UE en 2024 (últimos datos disponibles), un ejercicio en el que la cuota de energías renovables en ese sector alcanzó el 11,2%, lejos del objetivo del 29% fijado para 2030.
El informe sitúa también la recarga inteligente como una de las palancas para reducir esa distancia, al entender que un vehículo que carga en los momentos de mayor producción renovable «reduce tensiones en la red y aprovecha mejor la electricidad de fuentes limpias».
Su implantación dependerá de la disponibilidad de modelos compatibles, cargadores adecuados, normativa actualizada, contratos energéticos adaptados y servicios digitales de gestión, factores que el informe no acota con plazos concretos de obligado cumplimiento, aunque sí traza la dirección regulatoria y técnica que la Comisión Europea considera necesaria.





