Los compradores de vehículos de ocasión reclaman garantías de hasta cuatro años, pero apenas el 1% de los concesionarios las ofrece con frecuencia, distancia que el estudio pulsSchlag 03/2026, elaborado por el instituto alemán puls y la aseguradora CarGarantie, identifica como la mayor oportunidad comercial sin explotar en el canal de segunda mano.
De acuerdo con el informe, un 25% de los compradores apuesta ya por coberturas de 48 meses o más, mientras que los profesionales se quedan en plazos de 24 o 36 meses en la mayoría de sus ofertas activas, mientras que la demanda ha crecido de forma sostenida habida cuenta de que un 73% de los concesionarios percibe que las solicitudes han aumentado «de forma clara o muy marcada» en el último lustro.
El encarecimiento de las reparaciones, la creciente complejidad tecnológica del automóvil y una mayor exigencia de seguridad por parte del comprador explican ese avance, a tenor de lo que recoge puls, una tendencia confirmada por el mayor precio de la factura media por siniestro, de 764 euros en el último ejercicio, según CarGarantie y puls.
Además de ello, un 88% de los encuestados afirma que la garantía refuerza la credibilidad del punto de venta, un 78% cree que mejora la fidelización y un 41% señala que frena la presión de los descuentos, al tiempo que un 68% observa que el cliente se inclina por un coche preparado de forma profesional frente a la compra entre particulares cuando existe oferta de cobertura.
La batería decide la venta
En el capítulo eléctrico, un 71% de los concesionarios estima que una protección adicional de la batería, tras agotarse la garantía del fabricante, eleva la probabilidad de venta del vehículo usado, al tiempo que un 70% de los compradores concede importancia a esa cobertura, según el informe, que apunta que la batería concentra entre el 20% y el 30% del coste de un eléctrico y su estado es trascendental en la tasación como segunda mano, señala el estudio.
En este momento, y debido a la casuística apuntada por el estudio, compañías de renting como Arval y Ayvens han desarrollado certificados independientes de estado de salud de la batería, mientras que las aseguradoras especializadas comercializan garantías extendidas, a las que se sumará en 2027 el pasaporte de batería de obligado cumplimiento, respaldado por la norma Euro 7 con la lectura estandarizada de la energía certificada en el cuadro de mandos, detallan las dos compañías.
«Los clientes conceden cada vez más importancia a coberturas fiables y de alta calidad, en un contexto marcado por el continuo aumento de los costes de reparación», ha asegurado Ángel Mellado, director de mercado de CarGarantie para España y Portugal.





