La Administración Trump ha vetado las ventas de Polestar en Estados Unidos a partir de 2027 —Model Year 2027— tras denegar a la automovilística la certificación bajo la denominada como Connected Vehicles Rule, la norma que prohíbe la comercialización de vehículos con sistemas bluetooth y wifi vinculados a China por razones de seguridad nacional.
Polestar pertenece al gigante chino Geely, que también es propietario de marcas como Lynk & Co, smart, Zeekr, Lotus y Volvo, esta última con una amplia presencia en Estados Unidos y que no estará sujeta al ‘baneo’ de EEUU.
Según ha informado Automotive News, el Departamento de Comercio de EE.UU. ha aplicado una norma adoptada en enero de 2025 bajo la presidencia de Joe Biden y que ha sido mantenida por Donald Trump, al considerar que la participación mayoritaria de Geely Holding en Polestar compromete la seguridad de los datos que esos vehículos recogen sobre sus propietarios estadounidenses.
Volvo Cars, que también pertenece a Geely, sí que recibió en mayo pasado la autorización de la Administración Trump para continuar con sus importaciones de vehículos, según recoge la publicación especializada.
Polestar cuenta con 32 concesionarios en Estados Unidos y la mayoría pasarán a operar como puntos de servicio para clientes existentes.
«Estoy absolutamente devastado», ha asegurado a ANE Matthew Haiken, propietario de una concesión de Polestar en Nueva Jersey, uno de los primeros y mayores concesionarios de la marca en el país, quien en este momento acumula un stock sin vender de 76 días y ninguna perspectiva de nuevos modelos.
«Polestar tienen que saber que hemos invertido millones y ahora se van, sin más. Durante años nos dijeron que se asegurarían de que Polestar cumpliría la normativa», ha afirmado, por su parte, Nicholas Long, socio director de los concesionarios de Polestar en Philadelphia y Princeton, en declaraciones también recogidas por Automotive News.
No es el primer tropiezo
Hay que decir, no obstante, que los aranceles impuestos pro Trump sobre los vehículos fabricados en China ya habían golpeado previamente a Polestar antes del anuncio del veto a su continuidad.
La marca se vio obligada a retirar el Polestar 2 del mercado estadounidense, pero también se ha visto obligada a retrasar la llegada del Polestar 4 y ha dejado al próximo Polestar 5 fuera del alcance del comprador americano por su elevado precio final tras la aplicación de los aranceles extra.
No obstante, Polestar continúa fabricando su modelo 3 en la factoría de Volvo en Carolina del Sur, donde se fabricaron 8.000 unidades el año pasado, según datos de Automotive News.
Europa ha generado el 78% de las ventas de Polestar en el primer trimestre, frente al 6% que ha aportado Estados Unidos.
«La industria del automóvil entra en una nueva fase condicionada por la dinámica regional. Nuestra estrategia lo refleja, con Europa como principal motor de crecimiento y el plan de fabricar el Polestar 7 en Europa», ha asegurado Michael Lohscheller, consejero delegado de Polestar, en declaraciones recogidas por la publicación.






