El 39% de las empresas ya ha introducido los vehículos de ocasión en sus flotas corporativas y lo ha hecho ante el avance de la presión en los costes de flota, ala necesidad de disponibilidad inmediata de unidades y la incertidumbre que «acompaña» a la transición energética, lo que ha obligado a que muchos gestores de flota aplacen sus decisiones de renovación de vehículos nuevos con el mercado de ocasión joven.
Así lo refleja la edición actual del Arval Mobility Observatory, que apunta que, para las empresas, la decisión de asumir vehículos de ocasión pivota sobre el coste total a lo largo de la vida útil del vehículo, esto es, su TCO o Coste Total de Adquisición, ya que «cuando ese cálculo resulta favorable, el vehículo de ocasión entra en la ecuación» con la misma legitimidad que el vehículo nuevo.
El estudio identifica un «reto de propuesta» que va más allá del precio y del stock disponible en el hecho de incorporar vehículos usados a una flota corporativa debido a que su incorporación «exige» historial documentado, revisión mecánica verificable, garantía adaptada a la operativa empresarial y previsibilidad de costes.
«Sin esos elementos, el ahorro inicial puede convertirse en un pasivo de gestión posventa que la empresa no está dispuesta a asumir», advierte el informe de Arval.

El seminuevo gana terreno en el campo eléctrico
Con menos de dos años de rodaje, el seminuevo combina un precio competitivo respecto del vehículo nuevo «con tecnología reciente y menor riesgo mecánico», atributos que lo sitúan en una posición de ventaja dentro del mercado de ocasión corporativo, según apunta el Observatorio de Arval.
Además de ello, y en el segmento eléctrico e híbrido, el usado representa para muchas empresas una vía de acceso «sin el desembolso que impone el vehículo nuevo», de acuerdo con el informe.
Arval ha significado al respecto que «cada perfil de flota y conductor exigen una lectura distinta del coste total de adquisición, dado que no pesan igual el kilometraje previsto, la etiqueta medioambiental, la fiscalidad, la financiación o el riesgo mecánico» según el tipo de uso.
«Un vehículo de sustitución, una furgoneta para técnicos o una unidad de flota urbana comparten la misma lógica de TCO, pero no el mismo equilibrio entre sus variables», refleja el Observatorio de la compañía de renting.
La empresa ha señalado, finalmente, que los sectores que más pueden beneficiarse de la asunción de vehículos de ocasión en régimen de renting son las unidades de sustitución, los vehículos para técnicos, las ampliaciones temporales de flota, los vehículos urbanos y las unidades de uso compartido.






