El fabricante de vehículos Ford y el grupo chino Geely, dueño de firmas como Volvo y Polestar, han acordado la constitución de una empresa conjunta en la factoría valenciana de Almussafes, con un reparto accionarial que otorgará el 66% del capital a Ford y el 34% restante a Geely.
«Durante casi 50 años, Valencia ha fabricado algunos de los coches más queridos de nuestra historia, y ahora este equipo contribuirá a construir nuestro futuro», ha asegurado al respecto Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, quien ha presentado el acuerdo como respuesta a los «nuevos estándares de costes» del sector durante el acto de presentación del acuerdo celebrado en la factoría.
Ford España segregará su actividad industrial para integrarla en la nueva mercantil, de modo que Almussafes dejará de pertenecer a la filial española del grupo una vez obtenidas las autorizaciones regulatorias, sin que ello implique una venta parcial de las instalaciones.
«Esta cooperación estratégica con Ford supone un paso importante hacia una colaboración abierta y mutuamente beneficiosa para ambas partes», ha puntualizado de su lado Alex Nan, vicepresidente de Geely.

Cinco modelos a partir de 2028
El plan industrial de la nueva joint venture contempla la fabricación de dos vehículos multienergía de la marca Ford y dos modelos eléctricos de la marca Geely, con el arranque de producción previsto a partir de 2028, a los que se sumará el Kuga, el único modelo que la factoría ensambla en la actualidad.
La capacidad instalada en Almussafes ronda las 500.000 unidades anuales según datos del propio fabricante, una cifra que contrasta de modo abierto con las algo menos de 100.000 unidades producidas por el centro industrial en 2025, de acuerdo con cifras sindicales.
El máximo histórico del centro fue de 417.000 vehículos en 2017 para una factoría que ha experimentado cuatro expedientes de regulación de empleo desde 2020 que han mermado la plantilla desde 6.700 trabajadores a los 4.200 actuales.
Hay que apuntar que los eléctricos de Geely producidos en Almussafes quedarán al margen de las cargas tarifarias adicionales que Bruselas mantiene abiertas sobre los turismos importados desde China, habida cuenta de que su fabricación se realizará dentro de la Unión Europea.





