El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso ayer en la Casa Blanca una reducción drástica de los estándares de eficiencia de combustible para los vehículos comercializados en el país, un más que anunciado giro respecto del marco aprobado durante la Administración de Joe Biden y que afectará de lleno a la hoja de ruta de electrificación del sector de automoción del país.
La automoción de EEUU reclama a Trump que reduzca los límites de emisiones
La iniciativa, articulada a través de la National Highway Traffic Safety Administration, la DGT de EEUU, ha fijado como nuevo objetivo una media de 34,5 millas por galón en 2031, el equivalente a unos 14,7 kilómetros por litro, frente a las 50,4 millas por galón previstas con la normativa anterior, que representaban aproximadamente 21,4 kilómetros por litro.
El anuncio fue efectivo ayer en la Casa Blanca en presencia del consejero delegado de Ford, Jim Farley, y de su homólogo en el grupo Stellantis, Antonio Filosa.
La diferencia entre ambos umbrales de eficiencia implica un aumento muy relevante del consumo de combustible por vehículo en términos económicos directos, según cálculos efectuados por Fleet People.
A modo de referencia, un turismo que recorra 15.000 kilómetros al año con una eficiencia de 21,4 kilómetros por litro consumiría en torno a 701 litros de carburante, mientras que con el nuevo objetivo de 14,7 kilómetros por litro el consumo se elevaría hasta unos 1.020 litros anuales, lo que supone 319 litros adicionales por vehículo y ejercicio.
Con un precio medio de la gasolina equivalente a 0,93 euros por litro, este diferencial se traduce en un sobrecoste aproximado de 297 euros al año por conductor.
En términos agregados, por cada 100.000 vehículos vendidos bajo este nuevo marco, el mayor consumo anual alcanzaría cerca de 31,9 millones de litros adicionales de combustible, con un impacto económico próximo a 29,7 millones de euros para los usuarios.
Ejemplo práctico aplicado a flotas
Trasladado al ámbito de flotas corporativas, una empresa con mil vehículos en servicio asumiría un sobrecoste energético anual en torno a 297.000 euros, mientras que una flota de 5.000 vehículos elevaría ese impacto hasta casi 1,49 millones de euros al año y un parque de 10.000 unidades superaría los 2,97 millones de euros adicionales en gasto de carburante, únicamente como consecuencia del nuevo umbral de eficiencia propuesto por Trump, y siempre desde un punto de vista hipotético y planteado como ejemplo por esta publicación.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, dijo ayer que los objetivos heredados de la etapa anterior impusieron «de facto un mandato de electrificación», lo que, a su juicio, elevó los precios de los vehículos para los consumidores y tensionó a los fabricantes.
La propuesta se enmarca en una ofensiva más amplia de la Administración Trump contra las políticas de impulso al vehículo eléctrico, tras la eliminación en septiembre del incentivo fiscal de 7.500 dólares a la compra de automóviles eléctricos y el intento de frenar las normativas más estrictas del Estado de California.
Jim Farley, de Ford, ha calificado la medida como favorable para los clientes, mientras que Antonio Filosa ha defendido la necesidad de «preservar la libertad» de elección del consumidor en un contexto de alta presión sobre los precios.




