La empresa de movilidad Verne, la compañía de conducción autónoma Pony.ai y la plataforma de transporte bajo demanda Uber han sellado una alianza para poner en marcha el primer servicio comercial de taxis autónomos en Europa, con Zagreb (Croacia) como ciudad de arranque, donde el consorcio ya ejecuta pruebas de validación en vías públicas antes de acometer un despliegue a mayor escala en otras ciudades del continente.
Pony.ai aportará a la alianza su sistema de conducción autónoma de séptima generación, instalado sobre el SUV chino Arcfox Alpha T5, mientras que Verne asumirá la propiedad de los activos y la gestión directa de las operaciones de transporte y Uber integra el servicio dentro de su red de transporte bajo demanda para que los usuarios accedan a los trayectos autónomos desde su aplicación habitual.
La hoja de ruta del consorcio contempla alcanzar miles de unidades en los próximos cinco años, aunque el calendario estará condicionado por la obtención de las autorizaciones regulatorias que exige la Unión Europea antes de habilitar el cobro de tarifas a los pasajeros, para lo que el éxito de las pruebas en curso en Zagreb resulta determinante.
Aportación de capital
Uber prevé realizar una inversión financiera en Verne para consolidar su posición como socio a largo plazo y facilitar la entrada en nuevos mercados, aunque el grupo no ha precisado aún el importe de esa operación.
El consejero delegado de la compañía estadounidense ha destacado que la combinación de capacidades de los tres socios «permite que el transporte sin conductor abandone la fase experimental para convertirse en una opción comercial viable».
La tecnología de Pony.ai ya opera en ciudades chinas como Guangzhou y Shenzhen, y tras completar las fases de ajuste en el entorno urbano de Zagreb, el consorcio entre las tres firmas tiene previsto trasladar este modelo de negocio a otras geografías internacionales, con Verne como pieza encargada de adaptar el servicio a las normativas locales de cada país.







