El gigante alemán de la distribución Schwarz, propietario de las cadenas de alimentación Lidl y Kaufland, ha anunciado que dejará de incorporar a su flota vehículos eléctricos como vehículo de empresa para sus empleados en Alemania tras apuntar como motivación «un entorno de mercado volátil y las cambiantes condiciones regulatorias del sector».
Así lo ha confirmado la compañía al medio alemán Focus, tras señalar que la incertidumbre sobre los valores residuales actuales del vehículo eléctrico también han pesado mucho en la decisión.
Schwarz cuenta en la actualidad con cerca de 7.600 vehículos eléctricos o híbridos dentro de su flota global de 38.000 unidades, según datos de la propia empresa obtenidos por Fleet People.
«Debido a la volatilidad actual del mercado del automóvil y a las condiciones regulatorias cambiantes, hemos decidido no incluir por el momento vehículos totalmente eléctricos en los nuevos pedidos. Evaluamos la situación de forma continua para poder actuar con flexibilidad si el mercado se estabiliza», ha explicado la compañía en un comunicado remitido a Focus.
No obstante, la empresa no adoptará esta decisión lejos de Alemania, según ha asegurado. «Gestionamos nuestra flota de vehículos de empresa país por país, según las condiciones de mercado y la normativa local, ya que el contexto de la movilidad varía mucho a escala internacional», ha explicado una portavoz de la compañía al medio de comunicación teutón.
Lidl, también un gigante en infraestructura de carga
Se prevé que la nueva flota del gigante, al menos en el ámbito corporativo relacionado con el uso de sus empleados, se centre aún más en fabricantes alemanes a través de «alianzas exclusivas».
Hay que hacer notar al respecto que, según puede confirmar Fleet People, buena parte de la flota corporativa de Lidl, por ejemplo, está conformada por vehículos de la marca BMW.
«En un entorno económicamente exigente, garantizamos así a nuestro socio seguridad de compra a largo plazo y reforzamos de forma específica uno de los pilares más importantes de la economía alemana», ha explicado la compañía.
A pesar del giro estratégico, Schwarz ha señalado que mantendrá inalterada su estrategia climática, ya que continuará ofreciendo a sus empleados «alternativas al coche de empresa como abonos de transporte público y descuentos para bicicletas o bicicletas eléctricas».
También ha que recalcar que Lidl no es solo un gran comprador de flota eléctrica, hasta la fecha, sino que también ejerce una gran influencia como superficie de recarga eléctrica para los clientes de la marca, con 24.000 puntos de carga establecidos a lo largo de su red de supermercados.
«En total, a finales del ejercicio 2025 ya había 24.024 puntos de carga eléctrica disponibles en 6.973 ubicaciones, un incremento de aproximadamente el 245% en los últimos cinco años», ha explicado una portavoz de Schwarz a Focus.





