Durante una reciente visita a las instalaciones de pruebas de GM en Milford (Michigan), cerca de Detroit, Donald Trump desveló que el Departamento de Aprovisionamiento de la Administración Pública ha encargado una flota de 250 Cadillac Escalade.
Se trata del SUV más grande del fabricante americano, emplea un motor V8 y es también el modelo más vendido de la gama en Estados Unidos y está disponible en el mercado estadounidense desde 80.700 dólares.
“Nos vemos elegantes en esos Escalade”, ha apuntado el presidente Trump.
La limusina presidencial, conocida como “la bestia”, también la ha fabricado Cadillac (parece una gran berlina pero en realidad emplea el chasis de una enorme pick-up, para que soporte el peso del blindaje), pero el resto de coches usados por el presidente y su entorno suelen ser Chevolet Suburban (también fabricadas por GM) o Ford.
No se ha especificado si los nuevos Escalade contarán con blindaje o algún tipo de equipamiento táctico adicional.
En numerosas ocasiones el presidente ha expresado su preferencia por los modelos con grandes motores de gasolina y su escaso aprecio por los automóviles electrificados. En los últimos días el precio de la gasolina está alcanzando precios récord en el país, a 4,14 dólares el galón (3,785 litros).
El año pasado Cadillac, integrada en General Motors, comercializó 174.560 unidades en EEUU, un 8,9% más que en 2025. Sin embargo, durante el primer semestre del ejercicio actual, sus entregas han bajado un 19%.





