La encuesta encargada por Clepa se ha realizado en Alemania, Francia, España y Italia, Polonia, mercados que suman aproximadamente el 70% del mercado automovilístico de la UE, y una de las cifras más llamativas es que solo el 8% de los ciudadanos tiene intención de adquirir un vehículo 100% eléctrico como su próximo coche (es la media de los cinco mercados).
Los vehículos híbridos siguen superando a los BEV en prácticamente todos los mercados analizados de acuerdo con el estudio, que apunta que la única excepción es Alemania, donde la intención de compra de eléctricos alcanza el 14%, seguida de cerca por los híbridos, con un 13%.
También resulta evidente que los consumidores rechazan las imposiciones tecnológicas. Una media del 47% de los ciudadanos apoya incentivar alternativas más limpias en lugar de prohibir las tecnologías existentes, mientras que un 22% considera que la Unión Europea no debería intervenir en el mercado de vehículos.
En cambio, solo el 17% de los ciudadanos apoyaría una prohibición directa de determinadas tecnologías, como los motores de combustión.
Estar preparado… o no
Por lo que respecta a la transición tecnológica, los consumidores consideran que sus países están menos preparados que ellos mismos para afrontar este proceso (68%), y un 75% afirma que su país no está preparado para una electrificación total.
Las principales razones que explican estas reticencias son la falta de infraestructura de recarga (46%), el elevado precio de los vehículos (46%) y el incremento de los costes energéticos (37%).
Benjamin Krieger, secretario general de Clepa, ha asegurado en relación con todo ello que «la encuesta sugiere que existe una desconexión entre las decisiones políticas que se toman en Bruselas y la realidad de los ciudadanos europeos. Los ciudadanos quieren conducir vehículos más limpios, incluidos los eléctricos, pero prohibir de facto los vehículos híbridos y los de combustibles alternativos limitaría drásticamente sus opciones».





