Desde hace años los fabricantes han ido incrementando el uso de sistemas electrónicos de ayuda a la conducción para mejorar la seguridad, y actualmente la normativa europea obliga a la incorporación de algunos de estos sistemas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems) en las nuevas homologaciones. Pero un sistema de conducción autónoma es mucho más complejo, con implicaciones legales incluidas.
Tesla lleva mucho tiempo trabajando para que se permita a sus coches utilizar el sistema FSD (Full Self Driving / conducción autónoma total supervisada) en Europa.
El primer país que lo ha aceptó provisionalmente fue Países Bajos, el pasado mes de abril. Después lo aprobaron Bélgica, Lituania y Dinamarca, y el último ha sido Eslovenia.
«FSD Supervised ya está aprobado en Eslovenia. El despliegue comenzará pronto», escribió Tesla en una publicación en X el pasado lunes, que fue compartida por el CEO Elon Musk.

La multinacional estadounidense está a la espera que una hipotética votación de aprobación para toda la UE, que según Reuters podría llevarse a cabo el próximo 6 de octubre.
Tesla ha informado mediante un hilo en X que según sus estudios, el FSD reduce en 4,1 veces la posibilidad de sufrir un accidente en comparación con la conducción manual.
Desde la empresa detallan que utilizan “miles de millones de millas de datos anónimos de conducción reales para entrenar a la FSD para que pueda ocuparse de las partes más estresantes de la conducción diaria, a la vez que ayuda a que las carreteras sean más seguras”. Y añaden: “al activarla, su vehículo le llevará a casi cualquier lugar con su supervisión activa, requiriendo una intervención mínima.





