El Gobierno de Donald Trump ha activado una revisión integral de los estándares de eficiencia de combustible en Estados Unidos que afectará a los vehículos comercializados entre los años comprendidos entre 2022 y 2031 y que supondrá una relajación sustancial de los objetivos de consumo fijados durante la etapa de Joe Biden.
El ajuste normativo se articulará a través de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), la DGT del país, que prevé presentar formalmente la nueva propuesta en los próximos días, según ha informado Reuters.
El anuncio político está programado para un acto en la Casa Blanca con presencia de los máximos responsables de los tres mayores fabricantes de automóviles de Estados Unidos (Ford, GM y Chrysler).
Este movimiento se escenifica bajo una cadena de decisiones adoptadas desde el inicio del nuevo mandato de Trump, entre ellas la retirada de las sanciones económicas por incumplir los objetivos de consumo con efectos retroactivos desde 2022, la reciente supresión de los incentivos fiscales a los automóviles eléctricos y la retirada por Decreto de la autonomía normativa del Estado de California para vetar la venta de vehículos de gasolina a partir de 2035.
El marco que ahora se revisa había sido fijado en junio de 2024, de acuerdo con la agencia de noticias, y ya preveía elevar el consumo medio corporativo hasta el equivalente a unos 21,4 kilómetros por litro en 2031, frente a los 16,6 kilómetros por litro marcados por las políticas de Biden.
Aquel esquema regulatorio estimaba una reducción acumulada de unos 242.000 millones de litros de combustible junto con un recorte de 659 millones de toneladas métricas de emisiones, con un beneficio neto para los conductores valorado en alrededor de 32.600 millones de euros.




