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Juan Arús
Juan Arús
Periodista económico apasionado en transformar objetivos en resultados, Juan Arús (Madrid, 1975) ha trabajado para diversos medios de comunicación escritos de España, generalmente económicos y habitualmente en las secciones de Empresas y Automoción. Gran aficionado a la moda masculina, cuenta con un vasto repertorio de artículos de referencia publicados sobre vestuario clásico en diferentes medios. Edita y dirige Fleet People desde 2015.

Explica Alain Van Groenendael, consejero delegado de Arval y directivo de portada de nuestra edición actual impresa de Fleet People, que las personas son fundamentales. 

¿Dónde habré escuchado esto antes? Suele ser un mantra bastante recurrente entre los directivos. Que si el capital humano, que si nuestros empleados son lo primero, etcétera. Nada nuevo bajo el sol.

Pero hete aquí que, de un tiempo a esta parte, esta digitalización del mundo que todo lo cubre está dando toda la razón al presidente de Arval. Si no eres digital, no eres. Estás out.

Manda narices que quien esto escribe lo haga desde una columna de opinión impresa en papel. Aunque, si lo piensa con cierto detenimiento, no es ninguna tontería. Deberíamos decir, más bien, algo así como que cada cosa en su sitio, en su momento y en su espacio. El papel tiene el suyo, y Fleet People es prueba de ello.

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Pero quien quiera ser alguien en el nuevo mundo digital y, sobre todo, se dedique a los negocios, a vender, si existe una mínima transacción en su business, debe interpretar hoy, no mañana, que unos y ceros son los amos.

Hace ya muchos años, cuando empezaba el asunto de internet, se intentaron vender automóviles a través de la red. Acuérdense de El Corte Inglés. Del BBVA. No son actores de segunda. La cosa es que el sector de automoción comprendió relativamente pronto que la venta final tenía que cerrarse en directo, y no a través de la red.

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Un coche es una pasta. Siendo eso cierto, usted y yo llegamos hoy al concesionario con un folio que muestra el descuento, el precio, el equipamiento y la versión. Tampoco queremos comentar mucho más con el vendedor, si me apuran, más allá de que cierre el trámite de modo presencial. Que 20.000 euros no se pagan hoy a través de la fibra óptica. Pero ojo, porque el 95% del proceso previo es digital.

Con la salvedad de escasos ejemplos, todo en nuestra vida es ya digital. No serlo, en el ámbito personal, no supone problema alguno. Pero ser analógico en la gestión de un business sólo significa una cosa: que vas a palmar más pronto que tarde.

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En fin, que el  señor Groenendael tiene más razón que un saint. El primer objetivo en una empresa, ya tenga dos o mil empleados, es colocar su activo número uno, las personas que allí trabajan, en primera línea del negocio.

El pacto es el siguiente: las personas tenemos que saber que nuestra realidad profesional es digital. Y las empresas tienen que proporcionarnos las herramientas para serlo. 

Quien no esté al cabo de esto, ya está un poco —o bastante— muerto.

Quizás no lo sepa aún, pero lo está.

No digital, no future.

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