Los ADAS son un equipamiento obligatorio para vehículos de nueva matriculación en la UE desde julio de 2024 y, de entre ellas, la frenada automática de emergencia (AEB), es la tecnología que está arrojando evidencias más claras sobre su eficacia.
Diversos estudios realizados en los últimos meses en Europa, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda han analizado su funcionamiento a partir de accidentes reales, registros policiales, datos de aseguradoras y millones de vehículos en circulación, y están mostrando estadísticamente su eficacia real.
Una de las evidencias más contundentes procede del estudio Parts / Mitre (* ver nota al pie de la noticia) publicado el pasado mes de agosto, y que cruza datos de equipamiento de 98 millones de turismos de nueve fabricantes con accidentes policiales de 16 estados de Estados Unidos.
Este trabajo analiza cerca de 495.000 accidentes por alcance y confirma que los vehículos que lo equipan reducen alrededor de un 49% el riesgo de impactar por detrás contra otro automóvil.
Otro estudio que compara accidentes reales registrados en Alemania de vehículos con y sin AEB, publicado en agosto también por la entidad Investigación de Accidentes de las Aseguradoras Alemanas (UDV), apunta en la misma dirección.
Su trabajo muestra una reducción significativa de los alcances convencionales, sobre todo de las colisiones contra vehículos que esperan o frenan en una intersección y contra el último automóvil de una retención.
Sin AEB, un 25% de los accidentes
En los coches sin AEB, las colisiones contra vehículos que circulan por delante o están esperando al final de una retención suponen alrededor del 25% de los accidentes analizados, mientras que en los coches equipados con frenada automática de emergencia ese porcentaje se reduce al 12,5%.
En otro de los escenarios analizados, cuando se alcanza a un vehículo que se ha detenido o está esperando para ceder el paso en una intersección, este tipo de accidente representa el 13% de los alcances estudiados en vehículos sin AEB y solo el 2% en los equipados con el sistema, una diferencia estadísticamente significativa.
El estudio también identifica un escenario en el que todavía existe un amplio margen de mejora: cuando otro vehículo se incorpora de forma repentina al carril (cut-in), dejando muy poca distancia y tiempo para reaccionar.
Estos accidentes representan el 9% de los alcances analizados en vehículos sin AEB y el 20% en los equipados con AEB. Esto no significa que la frenada automática provoque más accidentes de este tipo, sino que, al evitar con mayor eficacia otros alcances más convencionales, los cut-in pasan a representar una proporción mayor entre los accidentes que todavía llegan a producirse.
Por último, un elemento que hay que tener en cuenta en el sistema de frenada automática de emergencia es que cuando se sustituye un parabrisas, hay que desmontar las cámaras del cristal roto y montarlos en el nuevo. Una vez instalados, estos sistemas han de ser recalibrados para asegurar que funcionan con la máxima precisión y proporcionan la información correcta.
(*) 1 PARTS / MITRE. Advanced Driver Assistance Systems: Insights into Performance Across Driver, Roadway, and Environmental Conditions.





