Los estadounidenses planean prohibir la importación de coches chinos, la Unión Europea quiere endurecer sus aranceles y los británicos quieren establecerlos, ya que de momento no aplican impuestos a la importación a los automóviles con ese origen.
De acuerdo con el diario británico The Times, el Secretario de Estado de Negocios y Comercio del país, Jonathan Reynolds, está preparando un paquete de aranceles a las importaciones de vehículos chinos, con el argumento principal de que los fabricantes chinos están haciendo dumping con vehículos subsidiados para venderlos Gran Bretaña.
A los responsables de la UE un proceso similar les llevó 13 meses de operativa, desde el inicio de la investigación sobre las subvenciones estatales a las líneas de producción y transporte, y hasta que finalmente impusieron los aranceles en octubre de 2024.

Al ser consultado sobre este asunto por Reuters, el ministro ha respondido que «continuamos colaborando estrechamente con la industria para que nuestro enfoque refleje los intereses del sector y los intereses nacionales del Reino Unido».
Los ministros británicos están dispuestos a equiparar el gravamen del 45% de la Unión Europea a los coches eléctricos chinos, según The Times, para evitar el perjuicio de las propuestas Made in Europe (Hecho en Europa), las cuales podrían afectar a las empresas del Reino Unido que venden en la UE.
La política Made in Europe de la UE tiene como objetivo reducir la dependencia de los componentes chinos, priorizando los bienes fabricados en Europa, lo que ha generado preocupación entre los fabricantes de automóviles británicos que suministran piezas a las cadenas de producción europeas y venden vehículos en toda la Unión.
El periódico The Financial Times informó en septiembre de que Bruselas había instado al primer ministro británico Andy Burnham a alinearse más estrechamente con la política comercial de la UE y a subir los aranceles a los coches chinos siempre que Gran Bretaña quiera evitar las barreras del Made in Europe .
Los coches chinos ya suponen el 15% del mercado en Reino Unido y modelos como el Jaecoo 7, al que algunos llaman “el Range Rover del pobre” por su diseño, están entre los más vendidos en el país.





