El valor residual de los automóviles eléctricos en España muestra un comportamiento más estable que en otros grandes mercados europeos.
Esta es una de las conclusiones de un reciente estudio del lobby energetico T&E (Transport & Enviroment), que destaca a España como el más estable en este sentido, con Francia también resistente ante las caídas, mientras que en Italia se dan descensos más pronunciados.
El informe evidencia que los eléctricos de pequeño tamaño conservan mejor su valor que los modelos grandes y más caros, una tendencia que se repite en vehículos de gasolina. Y los modelos de marcas europeas también retienen más valor.
Históricamente los eléctricos se han depreciado más que los de combustión con la edad y el kilometraje, pero según T&E esta diferencia se está estrechando, mientras que las tendencias recientes sugieren una menor volatilidad y una estabilización gradual de sus valores residuales.
El estudio sostiene además que la brecha de valor entre los vehículos de cero emisiones y los coches de gasolina es menor de lo que sugieren las cifras generales.
Tras ajustar por inflación, subsidios de compra e impuestos de adquisición, la brecha del valor residual de 2025 cae de 12,9 puntos porcentuales a 7,7, lo que demuestra que parte de la diferencia se explica por los efectos de las políticas y los precios, explica el lobby.
El estudio revela asimismo que la caída de los precios de los vehículos eléctricos nuevos, que además ofrecen mejores prestaciones en cuanto a autonomía y recarga, ha pesado fuertemente sobre los valores de los eléctricos usados. Y cuando se comparan los usados con los precios actuales de los vehículos nuevos, la brecha con la gasolina se reduce aún más, hasta 2,6 puntos.
Según T&E, esto sugiere que los compradores valoran los eléctricos usados de forma mucho más cercana a los vehículos de gasolina de lo que sugieren las métricas estándar de valor.
Desde T&E consideran que los cálculos estándar de valor residual pasan por alto parámetros clave, como la composición de los datos. La corrección final responde a los cambios en el conjunto de datos a lo largo del tiempo, como una proporción creciente de entradas de BEV más antiguos. Dado que los vehículos más antiguos generalmente tienen valores residuales más bajos, esto puede hacer que el valor residual promedio parezca disminuir.
Por lo tanto, aplican un ajuste basado en MCO (Mínimos Cuadrados Ordinarios) para controlar las diferencias en edad, kilometraje, sistema de propulsión, país y segmento, lo que produce tendencias de valor residual que reflejan mejor la evolución subyacente.





