Según ha declarado recientemente en Turín el asesor especial de BYD para Europa, Alfredo Altavilla, el fabricante de automóviles BYD necesitará a largo plazo tres plantas de ensamblaje y una fábrica de baterías en el viejo continente.
La compañía considera necesarios estos emplazamientos para alcanzar sus objetivos de volumen y para cumplir al mismo tiempo con las normas de la UE, según reveló el directivo en declaraciones recogidas por la agencia Reuters.
De momento, BYD cuenta con una nueva factoría en Szeged (Hungría), que muy pronto comenzará a producir automóviles, y quieren definir el emplazamiento de la segunda antes de que termine el año.
Para esta segunda planta la multinacional china prefiere reacondicionar una factoría ya existente en lugar de comenzar a construir una desde cero y, según Altavilla, las de España e Italia son las mejor situadas.
Además, la vicepresidenta ejecutiva de la compañía, Stella Li, ha declarado que no quieren una empresa conjunta ni compartir una factoría, al estilo del acuerdo al que Geely ha llegado con Ford en Almussafes.

Estos proyectos industriales son una respuesta necesaria a la creciente presión de las autoridades de la Unión frente a los coches chinos y su rápida expansión en Europa.
En la actualidad, BYD se enfrenta a un arancel combinado del 27% sobre los vehículos eléctricos de fabricación china y las normas locales van a ser mucho más estrictas en un futuro próximo, con la exigencia de un contenido local de aproximadamente el 70% para optar a subsidios y contrataciones públicas.
Respecto de la nueva planta húngara en Szeged, esta ha comenzado las pruebas de preproducción en enero pasado y la dirección prevé que el ensamblaje de automóviles empiece en noviembre o diciembre.
El fabricante tiene como objetivo alcanzar una capacidad de 200.000 unidades al año, aunque la producción se mantendrá muy por debajo de esa cifra durante al menos dos años.
BYD anunció en 2024 el establecimiento de una nueva factoría en Turquía, pero la construcción no ha empezado aún, situación que, según el sector de automóción, se debería a que al no ser Turquía miembro de la Unión Europea —aunque sí asociada—, BYD podría incumpliren este caso la futura normativa Made in Europe.





