Para poder asegurar, o al menos empezar a plantear la utilización de un término así, ‘game changer’, tiene que haber argumentos, de los buenos, detrás. No se lo aplicamos ni a cualquier cosa ni, por supuesto, a cualquier modelo.
Probar los vehículos en directo es la mejor manera de aportar claves, un modo que, en el caso de los vehículos comerciales, es significativamente esencial; si el vehículo se utiliza como herramienta profesional, sentir, palpar y conducir en condiciones reales es básico.
Evidentemente, hemos probado el nuevo PV5, un Kia que representa el retorno de la marca coreana al universo de los vehículos comerciales. Y lo hace, en esta ocasión, por la puerta grande: con un portfolio que será completamente eléctrico.
El PV5 es la primera propuesta oficial del constructor asiático, un vehículo que contará con muchas posibilidades de configuración para el área industrial y comercial —como la versión chasis cabina, presentada recientemente en el Salón del Vehículo Industrial Solutrans, en Lyon—.

La empresa quiere imprimir una huella relevante en el universo de flotas y renting con esta furgoneta en nuestro país, que en principio se presenta en el mercado con configuraciones para pasajeros y furgón.
Lógicamente, esta última es la que que capitalizará el recorrido comercial de la PV5 en flotas, si bien hay que destacar también que, bajo nuestro punto de vista, la tipología, funcionalidad y características dinámicas de este modelo convierten a su versión de pasajeros como una opción fantástica como medio de transporte corporativo en forma de shuttle en aeropuertos o traslados de corte corporativo, por ejemplo.

Qué buenas sensaciones
Pero bueno, lo que les comentábamos y por qué consideramos que este PV5 puede ser un game changer.
En primer lugar, porque no se trata de un vehículo tuneado, como es habitual, para ser convertido en una herramienta de trabajo. Se ha diseñado, desarrollado y producido para ser lo que es: una furgoneta eléctrica pensada para trabajar. Esto lo percibimos al instante.
El habitáculo es muy amplio y, sobre todo, alto por dentro, pero quizás nos llama más la atención la posición y colocación de los displays tecnológicos.

A diferencia de furgonetas en las que, como es habitual en tantos y tantos casos, simplemente se inserta una pantalla digital en el centro de la consola del salpicadero, aquí la tecnología, desde el punto de vista físico, está puesta en su sitio y no parece un pegote. Todo está donde debe estar —pantalla central de 12,9 pulgadas—, y esto se nota y se agradece.

Más cosas. Y de entrada, les vamos a decir ya lo que es, a nuestro juicio, claramente mejorable. Los retrovisores son demasiado grandes. Y cuando decimos demasiado grandes, es que son excesivos.
La tarea profesional requiere de un tamaño adecuado, sí, y máxime cuando se trabaja con una versión Cargo —la que hemos probado, claro— que no lleva retrovisor central porque la cabina trasera está panelada, como tiene que ser.

Pero son muy grandes, y plegarlos no soluciona las cosas. Siguen ocupando mucho. Este aspecto es importante, especialmente en circulación urbana.

El otro elemento que echamos en falta es la inclusión de la clásica banqueta doble al lado del conductor, un elemento bastante evidente para el sector de profesionales que se dedican al sector de la construcción, por ejemplo, aunque las tres plazas delanteras son siempre bienvenidas en el ámbito profesional. Siempre cabrá uno. Es posible, tras observar con detenimiento el lado asignado al acompañante, que no haya mucho espacio para dos adultos, y esto es así. Pero consideramos que es mejor contar con doble asiento enrasado que con nada.
Ya tienen los dos elementos que consideramos que se pueden mejorar. Y ahora seguimos indicándoles por qué nos parece una furgoneta de referencia.
La conducción es maravillosa. Sí, lo es. Cuando el ámbito de trabajo es profesional, la paz mental que proporciona la tracción eléctrica es, sencillamente, el cielo al que se quiere aspirar siempre.

Acostumbrados a manejar opciones diésel, y aunque sean automáticas y modernas, esto es otra liga, caballeros. Ni tirones ni sensación de pesadez al arrancar o necesitar de empujones extra. El PV5 tira solo, tira bien y es una gozada acelerar y circular con este vehículo, tanto en carretera como en círculos urbanos.
Otro aspecto que nos ha encandilado es la aportación de potencia eléctrica: cómo la genera y cómo la dosifica. Esto es un ‘10’, bajo nuestro criterio. Si han probado algún eléctrico, seguramente lo adoran —o no—, pero la característica principal es la entrega de potencia: rapidísima, directa. También bajo nuestro punto de vista, esta entrega es demasiado rápida en todos los vehículos eléctricos convencionales. El conductor, la conductora de la calle, no está preparado para ello aún (también bajo nuestro punto de vista, claro).

Pue esto no ocurre con la Kia PV5. Seguramente debido a su peso y a sus proporciones, el caso es que uno presiona el acelerador a tope y, si bien se mantiene intactas las sensaciones y la propia aceleración del vehículo, esta es mucho más gradual y contenida que en un SUV y en un turismo. Y es una gozada que sea así, y además contribuye a la seguridad vial.
Otro elemento que genera muy buenas sensaciones es la maniobrabilidad del PV5. Oiga, es que también es excelente, cómo se cacharrea por las vías, cómo se mueve. Hemos efectuado giros cerrados aposta, hemos entrado con cierta fuerza en curvas y hemos presionado la furgoneta para ver cómo respondía. También un diez, tiene un radio de giro de 5,5 metros que se notan.
La utilización real del PV5
Con todos estos mimbres, consideramos que este vehículo eléctrico sí que puede contribuir, realmente, no solo a mejorar la ecología, sino a mejorar la vida profesional del trabajador. Tanto si se es autónomo como si se trabaja por cuenta ajena.
Puestos a explicarles lo que sucede ahora en el ámbito laboral, que cada vez es más difícil retener talento o incluso contratarlo, ¿No creen que introducir factores como un espacio de trabajo amplio, cómodo y eléctrico pueden contribuir a que el posible candidato decante su elección hacia un lado u otro?
Nosotros pensamos que sí, desde luego.

El nuevo Kia PV5 cuenta con una superficie total de 4,4 metros cúbicos para almacenar objetos (3.990 litros de capacidad), lo que por ejemplo equivale a cargar dos palés, cuenta con la mejor altura de carga de su segmento, según la marca (399 milímetros).
Las dos opciones de autonomía ofrecidas en el Kia PV5 Cargo son la mid range de 51,5 kW y 291 kilómetros de autonomía máxima o la long range de 72kW, con una autonomía máxima de 416 kilómetros.
Al Kia PV5 Cargo con batería de 51,5 kW se puede acceder desde 39.190 euros con IVA, sin promociones ni descuentos. Kia ofrece en este momento un descuento directo para este vehículo de 4.400 euros y, si se financia, otros 1.500 euros (33.290). Si además se pueden obtener las ayudas del Plan Moves con achatarramiento para comerciales N1 (9.000), el precio baja a 24.290 euros, y hay otros posibles 800 euros más públicos a través de los Certificados de Ahorro Energético (CAE).
La marca indica que si se obtienen todas lsa promociones y descuentos, el precio de este modelo arranca en 18.397 euros sin IVA.
Para la opción más cara, la long range ‘Elite’ que incluye doble puerta corredera lateral, con las mismas condiciones que antes, el precio es de 47.595 euros sin descuentos y de 25.339 euros sin IVA con todos los descuentos.





