Dicen que más vale caer en gracia que ser gracioso. Posiblemente Geely caiga en gracia en nuestro país porque llega con una ofensiva muy clara, apoyada en dos pilares que rara vez conviven con tanta naturalidad: una calidad percibida notable y unos precios de derribo. Por cierto, “Geely” significa “afortunado” en chino.
Así que, cogido con pinzas, os diré que he sido el afortunado representante de Fleet People para conocer por primera vez los nuevos coches de este gigante: el híbrido enchufable Starray EM-i y el completamente eléctrico E5.
Son dos SUV de enfoque familiar y tamaño generoso. El E5 mide 4,61 metros de largo y el Starray se estira hasta los 4,74. El primero arranca en el entorno de los 27.500 euros con campañas, y el segundo desde 26.315 euros. No, no hay trampa ni una errata con un 2 donde debería ir un 3, o un 4. Sí, son precios sorprendentemente bajos para lo que hoy ofrece el mercado.

Y, sin embargo, al sentarte dentro no aparece esa sensación de producto hecho deprisa y corriendo para cumplir. Más bien al contrario. La percepción general es buena. Sin alardes innecesarios, pero con una ejecución seria. Incluso los remates del maletero, tantas veces olvidados en coches de precio contenido, resultan correctos. Hay detalles mejorables, claro. En la unidad del Starray que conduje, por ejemplo, el reposabrazos central mostraba cierta holgura y se movía al apoyar el codo. No es dramático, pero conviene decirlo porque justamente ahí está el interés de Geely: en comprobar hasta qué punto es capaz de ofrecer mucho sin dejar de pisar suelo firme.
Un planteamiento muy serio para flotas
Y lo cierto es que, visto el conjunto, la marca china entra con un planteamiento muy serio para flotas.
El Starray EM-i es, en esencia, un SUV híbrido enchufable pensado para gustar a quien no quiere depender por completo del enchufe, pero sí desea circular a diario con fuerte presencia eléctrica. Su sistema combina un motor de gasolina atmosférico 1.5 de 100 CV con un motor eléctrico de 218 CV, que rinden en conjunto 262 CV. Sobre el papel, eso le permite moverse con solvencia y, al mismo tiempo, homologar cifras muy ambiciosas: hasta 1.055 km de autonomía combinada WLTP y hasta 136 km en ciclo combinado WLTP con la batería grande de 29,8kWh. En ciclo urbano, esa autonomía eléctrica puede subir hasta 184 km.

El Starray EM-i puede encajar muy bien en perfiles de uso mixto: empleados que se mueven entre ciudad, área metropolitana y trayectos interurbanos, pero que no siempre tienen garantizada una infraestructura de carga impecable. La carga rápida en corriente continua de hasta 60kW, con un paso del 30 % al 80 % en 16 minutos, también es un argumento poco habitual en un PHEV. No lo convierte en un eléctrico puro, claro, pero sí rebaja una de las grandes incomodidades tradicionales del híbrido enchufable: la lentitud para recuperar autonomía útil.
A ello se suma una carrocería con 528 litros de maletero, ampliables hasta 2.065 litros, un suelo plano detrás y una habitabilidad trasera francamente destacable. Son datos que importan en nuestra querida revista de flotas porque, al final, un coche corporativo no solo se valora por la ficha técnica, sino por cómo resuelve jornadas largas, equipaje, visitas comerciales, desplazamientos de varios ocupantes y ese uso real que desgasta antes las promesas que los kilómetros.

Tras conducirlo, te diré que no va nada mal: tiene aplomo, confort y estabilidad. Si te animas entre curvas no vas a encontrar el feeling de conducción de un Ford Kuga o un Cupra Terramar, ni tampoco de un Nissan Qashqai o un Peugeot 5008, rivales naturales todos ellos, pero su precio es menor y, para el planteamiento familiar del coche, está muy bien resuelto.

Geely E5: eléctrico de verdad, no de compromiso
En el otro lado está el E5, un modelo eléctrico desde su concepción. Y eso se nota en cómo aprovecha el espacio, en la arquitectura y en el discurso técnico. Con 4,61 metros de longitud, ofrece 461 litros de maletero —curiosa coincidencia—, ampliables hasta 1.877, y su planteamiento resulta especialmente interesante para flotas que ya estén listas para dar el salto al coche de batería como herramienta ordinaria de trabajo, no como gesto experimental.
Está disponible con dos baterías, de 60,2 y 68,4kWh. La primera homologa 430 km WLTP combinados; la segunda, 475. En ciclo urbano, la marca habla de hasta 574 y 628 km, respectivamente. Son cifras suficientes para una gran parte de los usos profesionales habituales, siempre que la operativa de recarga esté bien pensada. Aquí ayuda una carga en corriente alterna de 11kW y una carga rápida en corriente continua de hasta 135kW, capaz de pasar del 30 % al 80 % en unos 20 minutos para la versión más potente. La menor ha de “conformarse” con carga de hasta 120kW.
Lo relevante, en clave de flotas, no es solo que el E5 tenga autonomía razonable. Es que se presenta con una dotación muy completa desde las versiones de acceso, y eso afecta directamente al valor de uso y al valor residual. Desde los acabados básicos ya incorpora faros LED, asientos delanteros calefactados y eléctricos, volante calefactado, bomba de calor, cámara de 360 grados, Apple CarPlay, Android Auto, acceso y arranque sin llave y un amplio paquete de asistentes a la conducción. Si a eso se añade una garantía de 8 años o 200.000 km, tanto para el vehículo como para la batería, el conjunto gana todavía más peso como herramienta de empresa.

En ambos modelos, Geely ha querido apoyarse en una narrativa de tecnología muy visible. Arquitectura GEA, integración estructural de la batería mediante sistema Cell to Body, actualizaciones remotas OTA, sistema multimedia Flyme Auto con pantalla central de 15,4 pulgadas, instrumentación digital, comando vocal “Hi Geely” y, en versiones altas, head-up display, asientos con masaje o equipo de sonido de 1.000 vatios. Todo eso suena muy bien en una presentación, pero lo importante es que, en este caso, no queda solo como una lista para decorar un catálogo. La sensación general es que la marca ha entendido algo decisivo: el cliente de hoy, también el de flotas, quiere eficiencia y coste, sí, pero también una experiencia de conducción actual, moderna y bien hecha.
También es interesante el enfoque de seguridad. Tanto el Starray EM-i como el E5 anuncian cinco estrellas Euro NCAP y una dotación generosa de ADAS de serie. En tiempos en los que muchas compañías afinan al máximo sus políticas de prevención, bienestar del empleado y reducción de siniestralidad, este apartado ha dejado de ser una cuestión secundaria. Ya no se trata solo de cumplir, sino de proteger y de transmitir al conductor que el coche juega a favor suyo, no en su contra.
Estos Geely no llegan para deslumbrar, sino para alterar la relación entre lo que se paga y lo que se recibe. El Starray EM-i puede ser la puerta de entrada para quienes necesitan una electrificación pragmática, con autonomía total de sobra y uso flexible. El E5, por su parte, tiene argumentos para seducir a empresas que quieran dar un paso más decidido hacia la movilidad eléctrica sin disparar el presupuesto.








