Uno de los principales operadores de taxis de Alemania y el primero de Múnich, Münchner Taxi Zentrum (MTZ), ha anunciado que desplegará próximamente una flota de hasta 500 taxis autónomos de la empresa californiana de conducción autónoma Tensor.
Ambas compañías han pactado que el operador gestione el servicio y mantenga la relación con sus clientes y con su marca, en tanto que Tensor venderá el vehículo, denominado como Robocar (su volante es plegable), y cobrará la conducción autónoma como suscripción.
Tensor y MTZ sostienen que el Robocar, “diseñado desde cero” para cumplir los estándares “se adaptará perfectamente” a lo que exigen las flotas de taxis, y han precisado que la flota, los clientes y los datos «seguirán bajo control de la empresa de taxis».
Los dos socios han considerado igualmente “amplio” el mercado potencial y calculan que en Alemania hay alrededor de 50.000 taxis, una cifra que se amplía hasta medio millón si se analiza toda Europa.

El consejero delegado de MTZ, Gregor Beiner, ha afirmado que el sector del taxi desempeña un “papel fundamental” para que la conducción autónoma sostenible llegue a Europa y ha añadido que la empresa y Tensor pondrán vehículos autónomos en las calles de Múnich “con su propio nombre”.
Asimismo, el directivo ha defendido que los conductores “seguirán siendo indispensables” y que se utilizarán “donde sea que se necesite servicio personal, asistencia o el aspecto humano para marcar la diferencia».
Beiner preside también la asociación Taxis 4 Smart Mobility (T4SM), una agrupación de entidades de taxis de seis países europeos que podría adoptar el modelo de taxi autónomo de MTZ, según ha confirmado el ejecutivo, que prevén que el proyecto arranque en Múnich y llegue al resto de Europa «conforme se cumplan los objetivos».
Del lado de Tensor, la empresa californiana fue fundada en 2016 por el empresario Jay Xiao y fabrica en Vietnam su Robocar, que mide 5,5 metros, tiene puertas que se abren enfrentadas e incorpora inteligencia artificial y una dotación de cien sensores.

Su principal atractivo es que cuenta con volante plegable. Cuando nadie conduce, se desplaza hacia el interior del salpicadero y queda tapado por una pantalla.




