El máximo responsable de Valeo, el gigante galo de los componentes para automoción, fue una de las primeras voces en Europa en pedir una regulación de contenido local, como medida para reducir las importaciones masivas de automóviles chinos.
Las normas Made in Europe / Hecho en Europa son una disposición clave en la Ley de Aceleración Industrial que la Comisión Europea propuso en marzo y que actualmente está siendo debatida por los Estados miembros y los fabricantes de automóviles.
En declaraciones a Automotive News, Perillat ha reconocido que en los dos últimos años los fabricantes y la UE han avanzado mucho, porque aunque todos los actores de la industria «entendían» la necesidad de un documento como la IAA (Ley de Aceleración Industrial), «pronunciar las palabras ‘contenido local’ era un tabú.
«Ahora tenemos una propuesta y estamos debatiendo qué debe incluir», ha asegurado el ejecutivo.
Perillat ha señalado que, como director de un proveedor de nivel 1 en Francia, pide dos cosas esenciales a los legisladores. En primer lugar, que el 75% del valor del automóvil sea de contenido europeo, lo cual representa el estado actual de la situación hoy en día, según un estudio de julio elaborado por la consultora Roland Berger y la organización de proveedores CLEPA. «Cualquier cifra por debajo de eso significaría deslocalización, cierre de fábricas y pérdida de empleo», ha afirmado.

Cada punto porcentual perdido son 15.000 empleos
Perillat ha subrayado, además, que el porcentaje exacto de contenido de origen europeo es importante, porque cada punto porcentual equivale de modo concreto a 15.000 empleos.
Dado que una fábrica típica de nivel 1 en Europa emplea a 500 personas, 150 fábricas estarían en riesgo con un porcentaje menor de contenido.
De acuerdo con el directivo, y en segundo lugar, a los efectos de la ley, “Europa debe significar los 27 países de la Unión Europea», ha apuntado Perillat.
«De lo contrario, hablamos de contenido mundial, lo que no significa nada», ha asegurado. Esta petición se refiere especialmente a la posibilidad de incluir en el acuerdo a países vinculados a la industria como Gran Bretaña, Turquía e incluso Marruecos.
En este sentido, el CEO de Valeo ha asegurado que el coste de fabricar un automóvil en Marruecos es una décima parte del coste en Alemania, una afirmación respaldada por estudios recientes.
“Si quieres perder empleos, incluye a Marruecos en Europa”, ha añadido.
«Tengan en cuenta que cuando decimos 75%, significa que el 25% se puede construir en cualquier lugar”, ha destacado Perillat, que se muestra abierto a incluir «en algún momento» a Reino Unido y a otros socios comerciales de la UE, pero siempre que dispongan de la misma base de costes que la UE «para garantizar la igualdad de condiciones».

El acuerdo histórico del viernes
Francia y Alemania, los dos principales ejes políticos y del sector de automoción de Europa, acordaron el viernes pasado la suavización de los objetivos de emisiones y del fin de los motores de combustión en Europa, calendado en 2023 para el año 2035.
La principal novedad radica en la flexibilización de los objetivos ambientales para los fabricantes, ya que aunque se mantiene la meta de reducir en un 90% las emisiones contaminantes de la flota media de vehículos nuevos en el horizonte de 2035, el acuerdo elimina la obligación de compensar el 10% restante de motores de combustión con condiciones consideradas como “inviables” por el sector, como el uso exclusivo de acero verde o combustibles limpios.
A cambio de esta concesión —de Francia—, Alemania cedió en el objetivo de la protección del mercado interno impulsando la denominada como “preferencia Europea” o ‘Made in Europe’.
Para frenar el desembarco de marcas chinas que solo ensamblan componentes en el continente, se exigirá que los coches con acceso a subsidios públicos contengan el 70% de sus piezas y el 10% de los materiales de sus baterías fabricados en la Unión Europea.
El acuerdo del viernes extenderá el sello europeo al Reino Unido y otros socios estratégicos, permitiendo que sus componentes puntúen como locales. A cambio, estos países extracomunitarios deberán aplicar medidas de reciprocidad comercial y adoptar los mismos aranceles especiales que la Unión Europea impone a los automóviles procedentes de China para garantizar una competencia justa.





