La patronal europea de fabricantes europea ha alertado de que la electrificación de las furgonetas en la UE permanece estancada en el 10% del mercado y ha reclamado a las instituciones comunitarias una revisión del calendario de descarbonización del segmento, con un techo del 35% de reducción de emisiones de CO2 en 2030 y del 80% en 2035.
Así lo recoge el último white paper publicado por la asociación, que apunta que las furgonetas se desmarcan, en su opinión, del tirón que registra el mercado europeo de turismos eléctricos.
La patronal ha señalado que este segmento, el de comerciales, supone «un punto ciego estructural en la estrategia europea de descarbonización», dado que el calendario vigente prevé un salto del 10% actual al casi 40% de electrificación en cuatro años y la electrificación cercana al 100% en 2035.
Pese a esa debilidad de la demanda, los comerciales aportan cifras de relieve en la balanza industrial europea con una producción superior a 1,8 millones de unidades en 2025, equivalente al 13% de la producción de vehículos de la UE y al 15,4% de la producción mundial de furgonetas, ha precisado ACEA en su documento.
ACEA identifica tres barreras concretas para la electrificación del vehículo comercial, como son la infraestructura de recarga actual, que no cubre las necesidades operativas de los profesionales, la necesidad de uso de baterías de mayor capacidad, ya que la carga útil cae y empuja a las furgonetas a categorías superiores y, por último, la cuestión clave del coste total de propiedad o TCO, que de acuerdo con ACEA «se agrava en una flota muy sensible al precio por unos incentivos fiscales menores y menos consistentes que los aplicados a los turismos».
Periodos de cinco años para el promedio
ACEA ha propuesto a la Comisión Europea, como vía de salida, una reducción gradual de emisiones del 35% en 2030 y del 80% en 2035 en sustitución del calendario vigente, «una hoja de ruta que la patronal considera más ajustada a la realidad» de un segmento dominado por pequeñas y medianas empresas que «no admiten interrupciones operativas».
Sobre la flexibilidad regulatoria, ACEA ha planteado dos ventanas quinquenales de cómputo promedio —2025-2029 y 2030-2034— para que los fabricantes que incumplan en un ejercicio puedan compensarlo con el sobrecumplimiento de otros, sin sanciones y con reinversión del ahorro en electrificación.
Junto a esa rebaja de objetivos, la patronal ha exigido una «corrección de los umbrales» de las cuotas que actualmente penalizan a las furgonetas eléctricas, junto con «incentivos fiscales adaptados al uso comercial» y una infraestructura de recarga diseñada para los casos de uso profesional.






