El fabricante de automóviles Volvo Cars ha decidido concentrar la producción mundial del Polestar 3 en su planta de Charleston, en Carolina del Sur, tras eliminar su fabricación paralela en Chengdu (China).
Esta medida se integra en la estructura de fabricación que la compañía mantiene en tres grandes regiones —China, Europa y Estados Unidos—, con el objetivo de ajustar la carga de trabajo entre plantas y mejorar la eficiencia operativa en función de la demanda y del posicionamiento de cada mercado, según ha explicado la compañía.
La fábrica de Charleston ya ensambla el SUV eléctrico Volvo EX90, basado en la plataforma SPA2, la misma que sustenta el Polestar 3, lo que facilita la integración de ambos modelos en una misma línea de producción.
Volvo ha situado esta instalación como uno de los «centros industriales clave» para la marca y para Polestar, dos fabricantes que comparten arquitectura tecnológica en varios de sus modelos eléctricos.

Charleston amplía su carga industrial hasta 2030
La hoja de ruta industrial del fabricante contempla la incorporación del SUV XC60 a la planta de Carolina del Sur, así como la introducción de un nuevo modelo híbrido de próxima generación antes de 2030, orientado a las necesidades específicas del mercado estadounidense.
A lo largo de la última década, Volvo ha destinado 1.300 millones de dólares —en torno a 1.200 millones de euros al cambio actual— a la modernización de esta instalación, que dispone de una capacidad productiva de 150.000 vehículos al año.
En 2025, Volvo registró unas entregas globales de 710.000 vehículos, con un peso de los modelos electrificados del 46% sobre el total.






