El fabricante alemán Audi ha cerrado el primer trimestre con unos ingresos de 14.178 millones de euros y una caída cercana al 8% respecto del mismo periodo del año anterior, si bien registró un beneficio operativo de 588 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 10% en comparación con las ganancias netas de 537 millones que obtuvo en el mismo periodo del ejercicio anterior.
«El ritmo de cambio del entorno global se ha acelerado de modo significativo y tiene un impacto perceptible sobre nuestro negocio. Los resultados muestran que hay que actuar con urgencia», ha asegurado Jürgen Rittersberger, director financiero de la compañía, durante la presentación de resultados trimestrales de la compañía.
Audi comercializó 360.106 unidades durante los tres primeros meses del ejercicio en relación con los 383.401 del mismo periodo de 2025, mientras que, en el conjunto del grupo (Audi, Bentley y Lamborghini) entregó 364.877 vehículos con una caída del 6,1%.

Los híbridos enchufables experimentaron un fuerte repunte en el ámbito comercial, ya que superaron las 30.000 unidades durante el trimestre con un avance del 160% y los cien por cien eléctricos rondaron las 42.000, con una ligera caída motivada por los cambios en las políticas de subsidios de Estados Unidos y China.
En conjunto, los automóviles electrificados cerraron el periodo enero-abril suponiendo el 20% del total de matricualciones de la automovilística.
Respecto del análisis por regiones, Europa, sin contar el feudo natal de Audi, Alemania, concentró las alzas del trimestre con 123.724 unidades y un crecimiento del 6%, mientras que Alemania sumó 50.308 vehículos con un aumento del 4% y un fuerte tirón del componente eléctrico, ya que Audi comercializó en el país teutón 12.223 vehículos sin emisiones, un 41% más.
Los aranceles tumban a Norteamérica
El mercado estadounidense y canadiense, de su lado, cerró el trimestre con un retroceso del 27% y 35.464 unidades por el efecto de los aranceles y el final de los subsidios al eléctrico en Estados Unidos (septiembre de 2025), mientras que las ventas de la marca en China cedieron un 12%, con 127.109 vehículos distribuidos, debido «a las incertidumbres macroeconómicas, la intensa presión competitiva y los cambios de modelos», ha explicado Audi.
Las entregas de eléctricos puros de la marca de los cuatro aros en el país asiático, eso sí, avanzaron un 28% hasta marzo.
«En un mundo en el que las expectativas de los clientes son cada vez más diversas de una región a otra, está claro que el modelo de negocio del coche como concepto global es cada vez menos viable. Las soluciones y modelos adaptados a cada mercado son una necesidad que debemos abordar», ha afirmado el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner.
De cara al verano, el fabricante prepara el lanzamiento del Audi Q9, su primer gran SUV de referencia y netamente orientado al cliente norteamericano y al que seguirá en otoño el remake del icónico Audi A2 en formato eléctrico (e-tron). Además de ello, llegará el Audi E7X presentado el pasado abril en el Salón del Automóvil de Pekín, que se constituye como el segundo modelo de la marca fabricado y comercializado en exclusiva para el mercado chino bajo la enseña AUDI.

En cuanto a la evolución financiera de las otras marcas que se integran bajo la estructura de Audi, la firma de lujo Bentley facturó 462 millones de euros en comparación con los a 661 millones del año anterior y obtuvo unos números rojos de 26 millones de euros, después de haberse anotado un beneficio de 71 millones entre enero y marzo de 2025.
Lamborghini, de su lado, ingresó en el mismo periodo 863 millones con un beneficio bruto de 200 millones y un margen operativo del 23,1%, en tanto que la filial de motocicletas Ducati cerró el trimestre con 203 millones de facturación y un beneficio operativo de siete millones.
La previsión actual del fabricante para el conjunto del ejercicio sitúa su volumen de facturación global en una horquilla de entre 63.000 y 68.000 millones de euros, el margen operativo entre el 6% y el 8% y el flujo de caja neto entre 3.000 y 4.000 millones de euros.
La estimación no incluye el impacto de una potencial escalada actual —se efectuaron en abril— del conflicto en Irán.







