El fabricante británico de automóviles Jaguar Land Rover (JLR) ha cerrado su ejercicio fiscal con unas pérdidas de 280 millones de euros, lo que supone su primer año en números rojos en los últimos tres ejercicios, lastrado por el ciberataque que paralizó su producción durante meses y por los aranceles estadounidenses a las importaciones de vehículos en un mercado clave para el grupo.
La cifra contrasta con el beneficio neto de casi 2.000 millones de euros que la compañía, propiedad del grupo indio Tata Motors, se anotó en el ejercicio cerrado un año antes, según ha publicado el diario británico The Financial Times.
En cuanto a los ingresos del ejercicio completo, estos se han desplomado un 21% hasta situarse en 26.255 millones de euros, mientras que la facturación del cuarto trimestre cedió un 11% hasta 7.900 millones.
Producción restablecida en el cuarto trimestre
La compañía ha apuntado que la producción ha regresado a «niveles normales» durante el último trimestre del año, después ed que haya tenido que verse interrumpida en varios momentos del año pasado y tras el ciberataque que paralizó su actividad.
«Hemos atravesado un año desafiante», ha asegurado el consejero delegado de Jaguar Land Rover, PB Balaji, durante la presentación de la información financiera de la compañía, si bien ha destacado que Tata Motors terminará convirtiendo a JLR en una empresa «más resiliente, para poder invertir en nuestros productos y tecnologías de cara al futuro».
La empresa prevé lanzar en la segunda mitad de este año nuevo Range Rover eléctrico, un vehículo cuyo estreno ha sido aplazado varias veces, y también presentará el nuevo Jaguar Type 01 tras convertir esta última histórica firma en una automovilística cien por cien eléctrica, lo que ha suscitado una gran controversia.







