La guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán ha desencadenado un alza global del precio del petróleo que está acelerando la expansión internacional de fabricantes chinos de vehículos eléctricos como BYD y Chery, en un proceso comparable al despegue exterior de los japoneses Toyota, Honda y Nissan durante las crisis petroleras de los años Setenta del siglo pasado.
«Podríamos ver un efecto similar de aceleración en cuanto al ascenso de las marcas chinas en el mercado global de automoción», ha afirmado John Zeng, director de Previsiones de la consultora londinense GlobalData, en declaraciones a Automotive News.
Las exportaciones totales de vehículos chinos han aumentado un 39% en abril y hasta 790.000 unidades, con un aumento del 55% en los envíos de eléctricos puros y hasta 340.000 vehículos, lo que representa más del 40% del total exportado. La cifra, además, se suma a la reportada por China en el primer trimestre del ejercicio, con un incremento en las exportaciones de eléctricos del 75%, con más de un millón de unidades, según datos de la asociación China Passenger Car Association (CPCA).
El petróleo aviva sus ventas
Hay que reseñar que fabricantes como BYD dispararon sus ventas fuera de China un 65% durante el pasado mes hasta 120.000 unidades, tras concluir el primer trimestre con 320.000 vehículos vendidos en el exterior, un 55% por encima del registro del mismo periodo del ejercicio anterior.
«Conforme los precios del petróleo siguen al alza últimas semanas, el número de pedidos que recibimos del exterior se ha disparado», ha asegurado Li Yunfei, responsable de marca de BYD, en la red social china WeChat.
El mayor fabricante mundial de eléctricos ha elevado su objetivo internacional para este ejercicio hasta 1,5 millones de unidades y desde los 1,3 millones inicialmente previstos.
Europa se ha convertido en el principal destino exterior de los vehículos fabricados en China durante el ejercicio actual, con unas ventas que se duplicaron hasta 160.000 unidades en marzo y un ascenso del 141% en el apartado de eléctricos hasta 120.000 unidades.
En marzo, BYD triplicó sus ventas europeas y Chery alcanzó 40.000 unidades vendidas en Reino Unido y la UE durante el primer trimestre, con un crecimiento del 600%.
La producción exterior se disparará
La media de precio de un vehículo electrificado chino en el continente se sitúa en torno a 25.000 dólares (unos 22.000 euros al cambio actual), muy por debajo de los competidores locales, ante un comprador europeo que si antes evitaba las marcas chinas menos conocidas, ahora ha cambiado de criterio «porque ya no tiene mejor opción», sostiene John Zheng, de GlobalData.
En el plano industrial, BYD pondrá en marcha a lo largo de este año su primera planta europea en Hungría, en tanto Chery se unió en 2024 a la española Ebro-EV Motors para producir sus modelos en Barcelona.
Stellantis, de su lado, aseguró el 8 de mayo que añadirá una línea en su planta de Zaragoza para que la china Leapmotor construya el crossover eléctrico B10.
La consultora AlixPartners estima que los fabricantes de vehículos chinos contarán con un volumen de fabricación lejos de sus fronteras de 3,4 millones de vehículos a partir de 2030, en relación con los 1,2 millones producidos en el exterior en 2025.







