Esto de los datos es flipante. Su uso, quiero decir. Como pasa últimamente con todas las cosas noticiosas importantes, y ya les he comentado sobre ello en varias ocasiones, pasan de puntillas historias que, desde luego a moi, me parecen relevantes. Le acaban de meter una estocada de narices a General Motors, el gigante del automóvil de EEUU, por mercadear con los datos personales de su filial OnStar.
Millones de personas, de contactos, de información.
Ya sé que me estoy volviendo un poco brasas con el tema de la inmediatez, y con aquello de que tenemos que tomarnos las cosas con un poco más de calma. Pero es que es necesario, por un lado, el análisis y la observancia sosegada y, por otro, desligar todo ello de lo que está bien y de lo que está mal. ¿Qué ocurre? Que como solo sabemos correr, perdemos la perspectiva de qué podemos y qué no podemos hacer, porque pensamos que si no actuamos, otros lo harán por nosotros. Y digo yo… ¿Y qué pasa por no hacer? Sobre, todo, cuando eso que vas hacer no es lo correcto.
Aquí, en Fleet People, no hemos usado jamás los datos de las personas que se suscriben al newsletter o que reciben en su empresa u hogar la revista. Ya sé que con eso se pueden hacer ‘maravillas’. Si es que lo sé, que no hace falta que me lo explique ningún gurú tecnocom. Pero es que es importante, muy importante, que si eres zapatero, te dediques a tus zapatos.

No me gusta utilizar al lector. No quiero saber cuáles son sus gustos, preferencias ni demás. No quiero analizarle para llevarme algo de él
En 2015, cuando iniciamos esta aventura flotera que estás leyendo, fleetpeople.es, indicamos de modo expreso que únicamente utilizaríamos sus datos para lo que sirven: para que les llegue el newsletter. Y cuando nos solicitan recibir la revista impresa, lo mismo. Sé lo que se puede hacer gestionando la cartera de contactos que tenemos desde el punto de vista del marketing. Usted lo sabe, yo lo sé. Pero, para mi, para nosotros, es muchísimo más relevante que ustedes confíen en nosotros. Que no reciban mails patrocinados que ‘lean’ su mente, que descifren todos los clics que han hecho en una noticia para luego colocarles un producto. No lo veo. Lo entiendo, pero no lo veo.
Vivimos de la publicidad, de esa ‘mancha’ que todo quisqui odia hoy en día. Y sepan que lo agradecemos. La publicidad es esencial para los medios y está presente en todos los órdenes de la vida. Eso es diferente que la intromisión. Se habrán percatado además, a lo largo de los años y leyendo Fleet, que ni hacemos branded content ni nada por el estilo. Eso es diferente, muy diferente, que patrocinar una sección, porque esto último no influye ni en la selección ni en el contenido de las noticias.
Son incontables, innumerables las ocasiones en las que colegas del sector y jefazos me han preguntado por ello, que cómo podemos sobrevivir sin adecuarnos ‘a lo que todo el mundo hace’. Y, bueno, me quedo con lo que también me dijo al respecto el responsable de una gran marca de automóviles de este país: “Es que, si no hicieras lo que haces ni como lo haces, a lo mejor no invertiríamos en tu medio”.
No me gusta utilizar al lector. No quiero saber cuáles son sus gustos, preferencias ni demás. No quiero analizarle para llevarme algo de él. Por entrometerme, ni siquiera lo hacemos en los comentarios de redes sociales, salvo que haya error del interviniente —o nuestro por supuesto— de por medio. Si quiero opinar, que lo hago, tengo esta columna. Y el resto, son noticias. Para que ustedes abran el newsletter diario, seleccionen lo que les gusta, desechen lo que no, y así cada día.

hay límites, hombre. Lo de General Motors no tiene un pase, como otras tantas cosas
A diferencia de lo que está ocurriendo en un planeta en el que la impersonalidad y la superficialidad son el pan de cada día, me gusta pensar en eso, en la libertad que a usted, lector de Fleet People y de fleetpeople.es, le proporciona la idea de abrir y cerrar nuestro newsletter sin que a renglón seguido le salga una oferta; que pueda leer una noticia y que esta le parezca una genialidad o una gilipollez, sin más; que relea uno de nuestros análisis y esté totalmente en desacuerdo, o no; en fin, que siga depositando y manteniendo esa relación de confianza entre usted y este medio, porque sabe que no se la vamos a jugar.
No quiero ondear ninguna bandera, por supuesto. Que cada uno haga lo que quiera. Pero hay límites, hombre. Lo de General Motors no tiene un pase, como otras tantas cosas. Y es lo que está sucediendo con la banalización de la sociedad en todos sus órdenes. No hay criterio, ni orden, ni concierto.
También tengo que decir que esto de GM no lo he visto por aquí. Me consta que las empresas de renting son muy cuidadosas en este aspecto, especialmente en lo tocante a los datos profesionales asociados a la telemática de flotas, un auténtico campo de minas.
Luego estamos nosotros, todos, el que suscribe mismamente. Nos ponemos dignos de narices si nos piden un mínimo dato personal para cualquier historia sin importancia, aunque por detrás le hayamos dado nuestra vida, obra y milagros a cualquier red social de pacotilla. Esto último nos parece genial, pero lo primero, nos saca de nuestras casillas.
En fin, cosas de datos. Que tengan buena semana.




