Hay que ver lo bien que están evolucionando los eventos del sector. La semana pasada asistimos a la presentación de una nueva edición del Observatorio de Flotas de Arval y, oigan, interesante. Para la prensa, y entiendo que también para los asistentes corporativos, es un gusto que cada vez se vaya más al grano y no tengamos que estar tomando cafés durante una hora hasta que dé comienzo la cosa.
Últimamente, las agendas de eventos están muy bien confeccionados, y es algo que hay que agradecer.

Además, las mesas redondas cuentan con tiempos adecuados y las presentaciones duran lo que tienen que durar, no una eternidad. Así que vaya desde aquí mi felicitación. Así aprovechamos todos mejor el tiempo y las cosas tienen sentido. Que las jornadas de horas y horas con relleno —sponsored by— cada vez tienen menos cabida.
Entiendo que alguien tiene que pagar la cosa, pero si el contenido de una jornada se diluye entre diapositivas que a nadie interesan, mal camino. Y en los últimos años esa ha sido la tónica dominante. Felicidades, pues.
El consumidor de empresa siempre ha tenido claro el renting, pero ese nuevo maná de clientes particulares es fantástico
Y otro mes más en el que las matriculaciones de renting prácticamente duplican a las del mercado general. Vivimos días de vino y rosas en el alquiler de vehículos con servicios incluidos, y es una buena noticia. También tenemos que aplaudir al SECTOR, con mayúsculas, porque recordemos lo que era el renting hace una década y lo que es hoy. Gracias a aquellas y aquellos que empujaron la fórmula, con tesón y ante audiencias escasas, hoy es lo que es.
Por nuestra parte, cabe apuntar que ya es muy escaso el personal que me pregunta por el término renting. Cuando empezamos con la revista y esta web que releen ustedes día a día, se pueden imaginar: no había día que no le preguntaran a uno que qué narices era esto de tener un coche si luego no te lo podías quedar. Es que no se entendía. Afortunadamente, los tiempos cambian, y hay que ser positivos, porque está haciendo a mejor.
El consumidor de empresa siempre ha tenido clara la fórmula, pero ese nuevo maná que representa el renting para clientes particulares está forjando un fondo de comercio fantástico para todos los actores que conforman la industria de las flotas y del renting. Maravilloso y sigamos manteniendo el pulso, a pesar de las mil y una trastadas que está desafiando el negocio, empezando por la pandemia, continuando por los semiconductores, avanzando con Ucrania y terminando por Irán. Que se dice pronto, ¿eh?
A nadie puede escapar que hay que atarse de nuevo los machos, porque las subidas en cuota se van a suceder —ya está ocurriendo— por causa del conflicto bélico, pero también hay que decir que el universo del renting ha pergeñado una red de resiliencia envidiable ante las adversidades.
Ya saben que los chinos son mucho de preguntar, pero poco de explicar lo suyo
Cambiándoles el tercio un poco bastante, mientras escribo estas líneas se suceden los acontecimientos en la próxima batalla que dirimirá el automóvil en el plano de la conducción autónoma. En mi última columna de opinión ya les alertaba de lo que supondrá para el negocio de las VTC y del taxi esta revolución.

Que llegar, llegará, pero resulta que ya han salido a la palestra varias autoridades de Tráfico de al menos cinco países europeos poniendo en duda la viabilidad actual de la conducción autónoma y cuestionando por qué Países Bajos ha concedido al ínclito Elon Musk autorización para iniciar pruebas con sus vehículos autónomos.
Y ojo, que China acaba de paralizar todo lo relacionado con esta tecnología, esta semana pasada también, porque se acaban de producir ciertos incidentes que justifican la alerta. Aunque ya saben que los chinos son mucho de preguntar, pero poco de explicar lo suyo, parece que decenas de robotaxis de Apollo se quedaron literalmente parados en medio de la calle sin que nadie sepa por qué. Total, que imagínense si eso ocurre en medio de una ciudad como Madrid o Barcelona a las 12 de cualquier martes y no con decenas, sino con cientos de robotaxis sin conductor. Menuda movida.
Quizás estamos corriendo demasiado, ¿no?




