España avanza en la electrificación de su parque automovilístico con un acceso al coche eléctrico que sigue concentrado en hogares de renta alta, mayor nivel educativo y residencia en grandes ciudades, lejos de extenderse al conjunto de los compradores particulares.
Los tres factores que más influyen en la adopción del vehículo eléctrico son la renta, el nivel educativo y el lugar de residencia, lo que ha desplazado el grueso de la demanda hacia áreas urbanas como Madrid y Barcelona, según ha advertido el estudio «Clean vehicle ownership: Implications for effective policy interventions», elaborado por la Universidad del País Vasco (EHU) y el Basque Centre for Climate Change (BC3) sobre datos reales de titularidad del parque.
España ha fijado como objetivo alcanzar 5,5 millones de vehículos eléctricos en 2030, una meta que contrasta con las cerca de 600.000 unidades que actualmente circulan por las carreteras españolas, en una brecha que el análisis identifica como «uno de los grandes retos del sector».

Las ayudas no activan demanda nueva
Sobre el diseño de los incentivos públicos, el informe indica que las ayudas no están modificando «de forma significativa» el comportamiento de compra, ya que en muchos casos benefician a usuarios que ya tenían capacidad económica para adquirir un vehículo eléctrico, lo que abre el debate sobre si basta con dotar fondos o se requiere reorientar el destino de la ayuda.
A esa carencia se suma un problema estructural detectado por los autores, ya que muchos compradores de vehículo eléctrico no sustituyen su coche de combustión, sino que lo conservan y añaden el eléctrico como vehículo adicional, lo que reduce el impacto ambiental de las subvenciones y limita su capacidad para rebajar emisiones «en uno de los parques más envejecidos de Europa».
Entre las recomendaciones del documento figuran introducir criterios como el nivel de renta en el acceso a las ayudas, vincular los incentivos al achatarramiento de vehículos antiguos y diseñar políticas que activen decisiones de compra, que no solo las acompañen, plantea el equipo investigador que ha realizado el estudio.
La electrificación, según concluye el análisis, «no dependerá únicamente de la oferta o de la tecnología, sino de la capacidad de las políticas públicas para generar un mercado más amplio y equilibrado», sin el cual el coche eléctrico se consolidaría como una solución concentrada en determinados perfiles, «lejos de su objetivo como herramienta masiva de descarbonización».








