El fabricante estadounidense de vehículos eléctricos Tesla ha reconocido que los millones de vehículos de su marca comercializados antes de 2023 necesitarán de determinadas actualizaciones en la cámara y los ordenadores internos para poder funcionar sin conductor, tras pasar cerca de una década prometiendo a sus compradores que el hardware de serie de sus automóviles sería «suficiente» para activar la conducción autónoma plena con el software Full Self-Driving (FSD).
Su consejero delegado, Elon Musk, avanzó durante la conferencia de resultados económicos de la empresa el pasado mes de abril que los propietarios de vehículos con la plataforma Hardware 3 y software FSD podrán «optar a un descuento» por la entrega del coche usado para la compra de un modelo con el nuevo Hardware 4, o incluso un retrofit gratuito en su vehículo, sin precisar cuántas unidades podrán acogerse al programa, de acuerdo con Automotive News.
«Vamos a tener que establecer pequeñas fábricas en grandes áreas metropolitanas para hacerlo de modo eficiente», manifestó el ejecutivo en esa misma intervención.

Los ordenadores envejecen antes
Philip Koopman, profesor de la Universidad Carnegie Mellon y experto en seguridad de vehículos autónomos, considera de modo directo que este problema «desborda» al fabricante californiano y refleja un reto para toda la industria, dado que los coches dependen cada vez más de ordenadores y sensores que «pueden quedar obsoletos antes que el propio vehículo».
«Todo el que venda un vehículo autónomo tendrá el problema de que los ordenadores se van a quedar obsoletos», ha asegurado el académico estadounidense, que ha recordado que un automóvil medio dura más de una década y que algunos circulan el doble de tiempo, mientras que los ordenadores pierden capacidad al cabo de pocos años en la medida que el software se vuelve más complejo.
Tesla constituye el primer aviso del problema, ante la transición desde coches con decenas o cientos de chips electrónicos que controlaban funciones individuales hacia los software-defined con uno o dos ordenadores potentes que gobiernan todos los sistemas, ha advertido Sam Fiorani, vicepresidente de la consultora AutoForecast Solutions.
Las dos vías de salida que plantea Koopman pasan por incluir una actualización única del ordenador en el precio de compra del vehículo personal o por entregar una versión final del software que retire las funciones ya no actualizables, como la conducción autónoma.
Un precio medio estimado para un sistema Full Self Driving oscila entre 8.000 y 15.000 dólares (entre 7.040 y 13.200 euros al cambio actual) y Tesla lo ofrece hoy únicamente como modelo de asistencia a la conducción con supervisión humana mediante una suscripción de 99 dólares al mes (87 euros).
La marca ha tenido que ofrecer esta propuesta a sus cliente no motu proprio, sino tras la certificación en agosto de 2025 de un juez federal de California sobre una demanda colectiva contra el fabricante por presuntas afirmaciones falsas sobre las capacidades autónomas de sus vehículos.






