La cadena de mantenimiento del automóvil Midas ha advertido de que una gestión deficiente del mantenimiento «incrementa los costes operativos de las empresas de transporte, reparto y servicios urbanos» así como eleva el riesgo de incidencias en carretera de sus flotas.
Para el grupo, el patrón urbano de uso, caracterizado por la conducción a baja velocidad, los recorridos breves y los arranques continuos, expone a los vehículos a «un deterioro superior al del tráfico interurbano», pese a lo cual numerosas empresas «siguen sin adaptar su política de revisiones» a esas condiciones operativas.
Entre los errores más habituales señalados por Midas figuran el desgaste de los neumáticos, con el consiguiente impacto sobre la adherencia y la distancia de frenado, así como la falta de revisión del sistema de frenos en trayectos con paradas continuas, los problemas en la suspensión por la irregularidad del firme urbano y los fallos en la iluminación, que «limitan la visibilidad del conductor y su detección por otros usuarios».
También se incluye en este apartado el retraso en las revisiones periódicas, «hasta el punto de convertir incidencias menores en averías mayores».
«En ciudad, los vehículos no descansan. Están expuestos a un uso intensivo que exige revisiones más frecuentes. No hacerlo no solo afecta a la operativa del negocio, sino que supone un riesgo directo para la seguridad de los conductores y del resto de usuarios de la vía», ha asegurado al respecto José Manuel Rubín, responsable del negocio B2B (Business 2 Business) de Midas.
Una avería en plena operativa «provoca retrasos, interrupciones de la actividad y reorganización de rutas, con efectos sobre la productividad y la calidad del servicio prestado», según ha indicado la propia Midas, que comercializa para empresas el servicio Midas Flotas.







