La hipotética entrada de los automóviles chinos en el mercado estadounidense es un tema candente estos días. El lobby automovilístico, representado por la Alliance for Automotive Innovation (Alianza para la Innovación Automotriz) que representa a General Motors, Ford, Hyundai, Honda, Stellantis, Toyota, Volkswagen, y a otros fabricantes de importantes, está presionando que se apruebe, antes de que finalice el año, una legislación que prohíba de forma permanente los vehículos chinos en el mercado estadounidense.
Bajo este contexto, las recientes declaraciones al respecto del presidente Donald Trump no han sido bien recibidas. Durante una entrevista en el programa The Ingraham Angle de Fox News, el inquilino de la Casa Blanca ha declarado que «si China quisiera venir y abrir una planta para construir sus coches aquí, me parecería bien. Japón lo hace, pero ellos contratan a nuestra gente. Lo importante es que contraten a nuestra gente”.
El presidente añadió en la entrevista que no quisiera que los fabricantes de automóviles chinos construyeran vehículos en México y los enviaran a Estados Unidos.
Trump tiene previsto reunirse con el presidente chino Xi Jinping en Washington dentro de dos semanas, y los fabricantes de automóviles estadounidenses le han instado a que no permita el acceso de los asiáticos al mercado estadounidense.
La semana pasada, la senadora Elissa Slotkin, demócrata de Michigan (estado que incluye a Detroit, la cuna del Big Three automovilístico formado por General Motors, Ford y Chrysler), dijo que había “rumores de que Trump planea permitir que los coches chinos se vendan en EEUU, como parte de un acuerdo más amplio que está ultimando. Eso sería un error estratégico”.
Hay que recordar que una normativa impuesta por la Administración del expresidente Joe Biden a principios de 2025 prohíbe a los fabricantes de automóviles chinos vender o construir vehículos en Estados Unidos.
En una reciente carta al congreso John Bozzella, director de Alliance for Automotive Innovation, expuso lo siguiente: “en este momento, los fabricantes chinos de automóviles están vendiendo a precios bajos y efectuando dumping en todo el mundo con vehículos subvencionados con software y hardware conectados. Esto aún no ha sucedido dentro de EEUU, pero dada la escala y la urgencia de esta amenaza, les instamos a promulgar una prohibición de vehículos, software y hardware chinos antes de suspender las sesiones este año y hacer de esta política la ley del país”.
Toda una declaración de intenciones.





