Tesla ha evitado la apertura de una serie de medidas regulatorias tras el cierre de una investigación que afectaba a cerca de 2,6 millones de vehículos equipados con una función que permite mover el coche a distancia, después de que la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico de Estados Unidos (NHTSA) haya determinado que los incidentes asociados a este conflicto se limitan a «colisiones a baja velocidad sin víctimas ni daños graves», según ha informado Reuters.
El sistema bajo análisis, denominado ‘Actually Smart Summon’ de Tesla, permite desplazar el vehículo en aparcamientos o espacios privados mediante una aplicación móvil y se ha vinculado a aproximadamente 100 incidentes, la mayoría de ellos impactos contra obstáculos como vehículos estacionados, puertas de garaje o accesos, con mayor incidencia en los primeros momentos de uso.
La investigación se inició a comienzos de 2025 tras detectarse varios accidentes relacionados con esta funcionalidad en maniobras de corto alcance en entornos controlados.
El regulador norteamericano ha señalado que ninguno de los casos registró despliegue de airbags ni requirió el remolque del vehículo, lo que ha llevado a descartar medidas adicionales al considerar que «la frecuencia y la gravedad de los incidentes no justifican» una actuación más restrictiva.
El fabricante californiano ha introducido en los últimos tiempos una serie de actualizaciones de software orientadas a mejorar la detección de obstáculos, la identificación de bloqueos en las cámaras y la respuesta del vehículo ante objetos en movimiento como puertas o barreras.
Estas mejoras también han incluido los potenciales errores derivados de factores ambientales, como la acumulación de nieve o la condensación en los sistemas de visión.
Dos expedientes abiertos sobre el ‘Full Self-Driving’
El cierre de esta investigación no elimina el seguimiento regulatorio sobre los sistemas de asistencia a la conducción a los que se enfrenta actualmente la compañía de vehículos eléctricos. Al hilo de ello, la autoridad estadounidense ha elevado el análisis sobre el sistema ‘Full Self-Driving’ (conducción autónoma) a una fase de evaluación técnica más avanzada que afecta a cerca de 3,2 millones de vehículos y que suele preceder a decisiones finales sobre posibles campañas de revisión.
Un segundo expediente, abierto en octubre del año pasado y que se relaciona con cerca de 2,9 millones de automóviles con este mismo sistema, se centra en más de 50 informes de posibles infracciones de tráfico y varios accidentes, bajo un contexto en el que el Regulador estadounidense examina si estas tecnologías pueden inducir comportamientos que vulneren las normas de seguridad vial.








