El Gobierno alemán ha intensificado su ofensiva en Bruselas para introducir mayor flexibilidad en los objetivos de emisiones de vehículos fijados por la Unión Europea para 2035 con el objetivo de aliviar la presión regulatoria sobre su industria de automoción.
El Ejecutivo del canciller Friedrich Merz defendió ayer que las emisiones que superen el umbral del 90% de reducción no tengan que compensarse en su totalidad después de ese año, al tiempo que ha planteado que los vehículos impulsados por combustibles renovables, incluidos los biocombustibles avanzados, pasen a considerarse de cero emisiones.
La propuesta alemana incluye, de modo adicional, un rechazo taxativo a los objetivos obligatorios de electrificación en flotas corporativas planteados por la Comisión Europea.
Este planteamiento forma parte de la estrategia de la coalición de Gobierno establecido para sostener a fabricantes como Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz, que afrontan un entorno marcado por la competencia de los grupos chinos y por la evolución desigual de la demanda de eléctricos en Europa, de acuerdo con Reuters.
El esquema regulatorio actual contempla una reducción del 90% de las emisiones ‘salidas de tubo de escape’ (tailpipe), con la posibilidad de compensar el 10% restante mediante el uso de acero verde o combustibles renovables, un punto que Berlín considera insuficiente.
Las autoridades alemanas han insistido en la necesidad de mantener un enfoque de «neutralidad tecnológica» en la transición del sector, con el objetivo de permitir la convivencia de «distintas soluciones energéticas» durante el proceso de descarbonización.
El ‘utility factor’ de los enchufables, en el punto de mira
El debate se extiende también al denominado utility factor, el indicador que calcula las emisiones de los híbridos enchufables, cuya revisión podría aplazarse según las demandas del Ejecutivo alemán, que busca evitar un endurecimiento adicional de las condiciones regulatorias.
La iniciativa de Berlín se produce en un momento en el que los Estados miembros y el Parlamento Europeo continúan negociando la configuración final de las reglas de emisiones, tras la propuesta de la Comisión Europea de permitir una cuota limitada de vehículos de combustión más allá de 2035.
Otros países con peso en la automoción, como España o Suecia, han expresado sus «reservas» ante una relajación adicional de los objetivos climáticos, al considerar que podría afectar al posicionamiento de Europa frente a China en el desarrollo del vehículo eléctrico.
El Gobierno alemán sostiene, por su parte, que la electrificación «será el eje del futuro de la automoción», aunque siempre que contemple en su expansión un mayor margen de sus límites regulatorios.








